LOS CELOS ¿SON PRUEBA DE AMOR?

LOS CELOS ¿SON PRUEBA DE AMOR?

Todas y todos hemos oído muchas veces ” Un amor sin celos no es un amor verdadero” o esta otra “amores reñidos, amores queridos”, pero…¿Es una realidad? Depende del concepto interiorizado que tengamos del amor. porque la mayoría de las veces lo confundimos o identificamos con la posesión, el apego, en definitiva con la conservación de nuestro ego.

Los celos en el seno de una familia o de una amistad son una prueba inequívoca de algo tan sencillo como la envidia disfrazada de sentimiento amoroso para acallar nuestra conciencia y no reconocer la realidad cruda y dura, somos envidiosos de los triunfos de otra persona, aunque sea nuestro amigo o hermana.

Los celos entre pareja llevados al extremo han sido protagonistas de la literatura. Recordemos los famosos celos de Otelo que le llevaron a matar a su esposa, algo que se ha repetido muchas veces a lo largo de la historia en la vida real. Los celos son motivo de sufrimiento inútil, ya que la gran mayoría de las veces son infundados. Pero ¿en realidad son una prueba de amor verdadero? La ciencia de la Psicología dice que no, todo lo contrario, son una prueba de desconfianza hacia la pareja y hacia uno mismo, una prueba de la baja autoestima, del tambaleante ego que necesita reafirmarse y una inclinación obsesiva hacia la posesión de otra persona como si fuera un objeto más de nuestra colección que ha de reafirmar nuestro orgullo.

El verdadero amor consiste en ayudar a la otra persona a que sea ella misma, a que consiga sus metas laborales, sociales, materiales y espirituales. Ese es el verdadero AMOR con mayúsculas. Las demás clases de amor no lo son en realidad, son deseo, posesión, satisfacción de la libido, búsqueda de aceptación social, en definitiva, apuntalar más nuestro ego.

Si tenemos dudas de que nuestra pareja nos sea fiel o sincera cuando nos dice “te amo”, en lugar de sentir ansiedad por saber si es verdad o nos engaña, espiar sus movimientos, su teléfono móvil, sus  correos, sus llamadas, sus miradas, ¿no es más sencillo hablar con ella y preguntarle abiertamente? Si en realidad nos engaña o piensa hacerlo, es que ya no nos ama. Y si no nos ama ¿para qué intentar retenerla en contra de su voluntad? Si amas a una persona y ella decide irse con otra porque piensa que será más feliz que contigo…déjala ir. Si la amas de verdad solo desearás su felicidad aunque no sea a tu lado.

Es duro cuando amas, que te digan a la cara “ya no te quiero” pero hay que hacer de tripas corazón y aceptarlo con dignidad pensando que será lo mejor para ambos terminar con esa relación herida. Por desgracia el “amor eterno” que se promete al principio puede ser  efímero y caprichoso. Vivir en un “sin vivir” por los celos es una estupidez. Ama sin reservas, entrégate sin reparos, no te preocupes por si te engañan o no, allá ellos o ellas, tú ama y sé sincero. Si luego descubres que te estuvieron engañando, no pienses que fuiste tonto o tonta, fuiste un corazón pleno de amor y esos días y momentos maravillosos ya nadie te los podrá quitar de tu vida.

Si tienes que decir adiós, dilo sin rencor, agradece lo que hayas recibido, has aprendido cosas y has enseñado. Te dolerás del tiempo que has empleado de tu vida en amar a esa persona que al final te ha traicionado, o te ha dejado, pero agradece lo que te dio mientras estuvo a tu lado. Déjala ir en paz, deséale lo mejor, y cura tu corazón para que esté abierto al amor de nuevo, como antes, con plenitud de entrega y coraje, porque eso es el secreto de la vida, tener valor para afrontarla y voluntad de amar para experimentarla a tope.

 

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CÓMO INFLUYE NUESTRA INFANCIA EN LA VIDA ADULTA

CÓMO INFLUYE NUESTRA INFANCIA EN LA VIDA ADULTA

Diariamente, cuando somos adultos, tomamos decisiones que a veces nos perjudican y después cuando reflexionamos, no sabemos muy bien porqué las hemos tomado. Pero nunca se nos ocurre mirar hacia nuestro pasado, a nuestra infancia.

Muchos rasgos de nuestra personalidad, el que seamos atrevidos/as, alegres, tristes, valientes, cobardes, tímidos/as, etc, provienen de nuestra infancia, de cómo nos trataron nuestros padres, qué es lo que nos decían, si nos dieron cariño o solo órdenes, si tuvimos una educación rígida o demasiado permisiva, de nuestras primeras lecturas, de nuestros maestros y familiares, de los primeros pasos en la religión, etc.

Todo lo que nos ocurre hasta los seis años queda grabado en nuestro cerebro, en nuestro subconsciente como si fuera un programa en el disco duro de un ordenador. Estos programas están ahí, larvados, durmiendo pero listos para ser activados en cualquier momento dependiendo de las circunstancias de nuestra vida. Y cuando se activan, influyen de forma determinante en la toma de decisiones aunque nos nos demos cuenta.

¿Y por qué ocurre esta grabación de programas en nuestro subconsciente infantil? Pues depende del estado de actividad en el que se encuentra nuestro cerebro en esa edad. Mediante el electroencefalograma se han detectado ondas que emite el cerebro humano dependiendo del estado de vigilia o alerta en el que estámos. Cuando dormimos emitimos ondas DELTA, que son precisamente las ondas que emite el cerebro de un niño hasta los 2 años aproximadamente. Es decir, que hasta esa edad, los niños viven esencialmente dormidos, aunque estén “despiertos” y anden, miren o interaccionen con los padres. En realidad viven como entre sueños. Desde los 2 a los 6 años, emiten ondas THETA que son las ondas que emitimos los adultos cuando estamos medio dormidos o imaginamos escenarios y acciones. Es dedir, que los niños de esa edad viven en un mundo donde la imaginación y los sueños se confunden con la realidad, por eso es fácil que digan que han visto hadas, gnomos o cualquier ente fantástico. Y es a esta edad, cuando todo lo que dicen los adultos, principalmente los padres, queda grabado en su cerebro de manera indeleble.

Desde los 6 a los 12 años emiten ondas ALFA, que son las emitidas en un estado de conciencia calmada en los adultos y a partir de los 12 años ya pueden emitir ondas GAMMA que son las que indican un máximo de alerta y rendimiento cerebral. Los adultos podemos emitir todas las ondas dependiendo de nuestro estado de vigilia o de sueño.

¡Cuidado con lo que se habla o se dice a los niños o niñas hasta los seis o siete años!

En todo caso, reforcemos su autoestima y su capacidad de superar dificultades, nunca les menospreciemos o les insultemos.

Gracias y hasta la próxima.