¿Hay “vida” después de la vida? 3

¿Hay “vida” después de la vida? 3

En el blog anterior mencioné el Instituto de Ciencias Noéticas. ¿Qué tiene que ver este Instituto con la posible existencia de “vida” más allá de la muerte? Bien, os lo explicaré.

En el viaje a la Luna del Apolo 14, el astronauta Edgard Mitchell fue el hombre que más tiempo caminó sobre nuestro satélite. Al regresar y aproximarse a la Tierra, experimentó lo que los psicólogos llamamos una “experiencia cumbre”. Según contó después, sintió como si todo el Universo, nuestro planeta y él mismo, formaran parte de un mismo todo y que algo o alguien, una inteligencia superior, una energía suprema y misteriosa lo rigiera y armonizara, entonces comprendió el por qué la existencia del Universo y de la vida, de forma instantánea como si se hubiera encendido una luz en su cabeza. Fue una tremenda experiencia mística que cambió totalmente su vida.

Cuando llegó a la Tierra se puso a trabajar en la fundación de un centro científico donde se estudiaran todos los fenónemos que pudieran estar relacionados con la conciencia humana. De esa idea salió en 1973 el IONS, siglas en inglés del Insituto de Ciencias Noéticas.

La palabra Noética proviene del griego y significa sabiduría o conocimiento interior e intuitivo. En el IONS se estudian con método científico las capacidades “ampliadas” de la mente humana y la conciencia tales como las premoniciones, la telequinesia, la curación, la telepatía, la visión remota, y la vida más allá de la muerte.

Es la primera institución seria que se dedica pot completo a explorar las capacidades de la mente y la conciencia humana, consiguiendo resultados espectaculares y asombrosos sobre lo que nuestra mente puede hacer. Por ejemplo, se ha comprobado que grupos de sanadores espirituales, llamados comunmente “curandderos”, rogando por un grupo de enfermos que permanecían ignorantes del hecho (para evitar el efecto placebo), conseguían que éstos mejoraran significativamente, mientras que otro grupo de personas con la misma enfermedad y estadio de gravedad, y recibiendo el mismo tratamiento, no mejoraban incluso algunos morían.

También han conseguido mediante personas con dotes especiales, contactar con gente ya fallecida, logrando recabar datos que nadie conocía, excepto los familiares más cercanos que han corroborado los informes.

Naturalmente, estos experimentos y sus resultados han de ser cuidadosamente realizados bajo un estricto control científico para que tengan credibilidad, ya que la comunidad científica mundial se muestra escèptica sobre estas materias debido al paradigma materialista que impera, pero que ya da muestras de resquebrajarse.

¿Qué implicaciones tendría que se supiera fehacientemente que hay vida después de la muerte? ¿Cómo afectaría a la sociedad que se averiguase que el “Más Allá” no es como las distintas religiones dicen? ¿Realmente les interesa a los poderes del mundo que lo sepamos?

En el próximo blog hablaré sobre la EEC (Experiencias Extra – Corporeas)

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El camino hacia la libertad de la mujer

El camino  hacia la libertad de la mujer

La igualdad es aún un camino pedregoso donde se instaura la complicidad de muchas entidades patriarcales apoyándose unas con otras, simulando acuerdos y protección para esa gran necesidad humana de justicia  entre hombres y mujeres por un lado (siempre de cara a la galería) y por otro,  demorando la  puesta en acción que debería ser el motor, que moviese esa gran e inmovil rueda de desvalorización y castigo a las mujeres, por el mero hecho de no nacer hombres, acentuando y manteniendo a toda costa, desde hace  miles de años el poder y el dominio supremo de los  hombres frente a las mujeres, habiendo conseguido separarnos entre nosotras mismas, a fin de que mengüe aún más, una fuerza que sería invencible por nuestra unión.

¡¡Mujeres, de todo el mundo!! ¡¡Unámonos!!  ¡¡Recuperemos lo que por ley natural nos pertenece!! Hemos de implicarnos todas, creando redes de colaboración y acción, fortaleciendo nuestro poder y nuestro amor hacia nosotras mismas. No permitáis  ningún tipo de control ni desvalorización y mucho menos agresión psíquica o física. ¡¡Busca dentro y fuera de vosotras!!  Investigad, no aguantéis, aprovechad cualquier ocasión para pasarlo bien y si no sabéis, ¡¡aprended!! pero edúcaros a vosotras  mismas para la vida. Lo demás no tiene sentido

¿HAY “VIDA” DESPUÉS DE LA VIDA? 2º

¿HAY “VIDA” DESPUÉS DE LA VIDA? 2º

Hola  amig@s: Os vuelvo a pedir vuestra atención para retomar la lectura de los artículos sobre este tema tan apasionante por el que tod@s tarde o temprano vamos a pasar.

Algunas personas habrán oído o leído algo sobre la doctora Eliabeth Kubler Ross, una psiquiatra que se dedicó durante muchos años a tratar enfermos desahuciados, terminales, en un hospital. Durante su labor como doctora pudo recoger abundante información sobre lo que le contaban sus pacientes en los momentos anteriores a la muerte, incluso algunos que habían tenido una ECM (experiencia cercana a la muerte)

De todo ello escribió el revelador libro “La muerte, un amanecer” donde volcó todas sus experiencias. En ellas dice que la muerte es cuando nuestra consciencia abandona el cuerpo físico, igual que una mariposa sale del capullo; es el paso a un nuevo estado donde podemos continuar existiendo y creciendo en sabiduría y experiencias. Comenta que todos sus enfermos que habían tenido ECM, morían sin miedo alguno.

Muchos de ellos, incluso niños referían que sus familiares queridos, fallecidos antes, venían a recibirlos y acompañarlos, incluso aunque los niños ignoraran que habían muerto a causa de un accidente pocas horas antes.

El también psiquiatra Raymond Moody, autor de varios libros, entre ellos “Vida después de la vida”, refiere así mismo que ha compartido experiencias de moribundos y personas que han tenido una ECM y que en todas ellas se han producido hechos similares como ver luces maravillosas, sentir una paz indescriptible, atravesar un tunel o una estancia hasta esa luz, ser recibido por familiares cercanos previamente fallecidos, por seres de luz que le guiaban, ser objeto de un amor incondicional como nunca habían sentido, y no desear volver a este mundo aunque le dijeran que aún no había llegado su hora.

Recientemente, el neurocirujano estadounidense Dr. Alexander ha publicado un libro titulado “La prueba del cielo” donde narra sus propias experiencias con una ECM que tuvo cuando cayó enfermo de meningitis bacteriana y estuvo a punto de morir.

Como médico, sabía que durante el tiempo que estuvo en coma, su cerebro no podía funcionar (el electroencefalograma daba plano) porque estaba totalmente infectado por la bacteria E.Coli, que generalmente habita en el intestino grueso pero que por alguna razón, se infiltró en sus meninges produciendo una gravísima enfermedad de la que se salvan pocos. La familia ya estaba preparando el entierro cuando repentinamente empezó a dar muestras de recuperación y volvió a estar comnsciente.

Alexander era ateo (como el mismo confiesa) y no creía en la existencia más allá de la muerte. Pero mientras estuvo inconsciente “viajó” a un lugar según él maravilloso lleno de paz y amor, donde una chica muy bella le recibió para guiarle por aquel mundo, en el cual ya residían muchas otras personas que le recibieron sonrientes y amorosas.

En un momento determinado la chica le dijo que aun no había llegado su hora y que tenía que volver al mundo material. Al despedirse Alexander le preguntó quién era, y ella le respondió que era su hermana mayor. Sintió una fuerza que le llevaba de nuevo a su cuerpo y volvió a la vida en el hospital. Lo primero que hizo al abrir los ojos fue preguntar a sus padres (que aun vivían) si tuvieron otra hija antes que a él.

Los padres extrañados se miraron y le dijeron que sí, que antes de Alexander, tuvieron una niña que murió muy pronto, pero que se lo habían ocultado para no entristecerle. Llenos de curiosidad le preguntaron cómo lo había sabido. Cuando Alexander les contó que había estado con ella, se quedaron anonadados. Desde entonces, el Dr. Alexander confía totalmente en que cuando muera aquí, empezará a vivir “allá” y manifiesta que ya no le teme a la muerte.

El próximo artículo tratará sobre el Instituto de Ciencias Noeticas, donde un grupo escogido de científicos están investigando todo sobre la conciencia humana y sus facultades, entre ellas, la pervivencia después de la muerte física.

Hasta pronto.

¿HAY “VIDA” MÁS ALLÁ DE LA VIDA? 1º

¿HAY “VIDA” MÁS ALLÁ DE LA VIDA? 1º

Vivimos en un mundo en donde parece que vamos a durar eternamente. Alejamos los cementerios y los velatorios, que ya no se realizan en casa como antiguamente, sino en los nuevos palacios llamados tanatorios (por cierto algunos de ellos realmente lujosos) en donde casi “da gusto morirse”. Aunque hablemos de temas tan serios no hay que perder el humor.

Nuestra vida es cada vez más rápida, estresada, tenemos más información y entretenimientos, no nos da tiempo a reflexionar qué estamos haciendo aquí o qué pasa con la vida, cuál es el motivo de nuestra existencia si es que hay alguno.

Nacemos, crecemos, vivimos con nuestros padres y herman@s, nos reproducimos, perdemos los progenitores y tenemos nietos, envejecemos y cuando menos nos damos cuenta ya estamos al final y desaparecemos como si nunca hubieramos estado vivos. Solo nuestra descendencia y si hemos realizado alguna obra que perdure en el tiempo, será una huella de nuestro paso por este planeta.

Pero…¿qué pasa con nosotros cuando dejamos la vida? ¿Seguimos teniendo algún tipo de existencia? Las religiones y la filosofía han pretendido durante miles de años explicar este misterio. Los animales no se plantean ninguna clase de dudas. Simplemente viven sin saber que tarde o temprano van a morir.

Pero el ser humano tiene un gran don, pero que al mismo tiempo puede ser una pesadilla, sabe que va a morir, que va a desaparecer… ¿para siempre?

Ya los neandhertales, hombres que vivieron hace más de 100.000 años, enterraban a sus muertos con objetos cotidianos como si fueran a usarlos en otra vida. ¿Por qué tuvieron esa certeza? porque soñaban con sus familiares fallecidos, hablaban con ellos, y todos sabemos cuan reales pueden ser los sueños.

Aquellos seres humanos primitivos de la edad de piedra pensaron que si veían a sus fallecidos en sueños era porque estaban vivos en algún sitio. Ese fue el germen de las religiones; primero del chamanismo, de los espíritus protectores y maléficos, y luego de los dioses cuando la nueva especie de Homo Sapiens (nosotros) fueron convirtiéndose en sedentarios construyendo ciudades y estados.

Las religiones nos explican que en realidad estamos “de paso” por aquí y tenemos que   ser juzgados por nuestras obras en esta vida, y recibir el premio o el castigo.

En general, muchas de ellas se fundamentan en “meternos” miedo para que nos portemos bien en esta vida y sigamos sus ordenanzas, siempre en armonía con el mantenimiento de las clases dominantes privilegiadas a costa de los desfavorecidos.

Pero ¿existe en realidad esa pretendida otra vida después de la muerte? Ya se han realizado estudios científicos para corroborarlo y las conclusiones son extraordinarias. Además están los testimonios de personas que han estado “muertas” y han regresado. Lo contaré en el próximo artículo. Hasta pronto.

 

LA INFORMACIÓN QUE SE OCULTA SOBRE EL AZÚCAR (Aunque cada vez menos)

LA INFORMACIÓN QUE SE OCULTA SOBRE EL AZÚCAR (Aunque cada vez menos)

Hace pocos días pude ver en el segundo canal de Televisión Española un interesante reportaje sobre los problemas de salud que está produciendo el consumo de azucar en el mundo industrializado, y cómo, en los años 70 del siglo pasado se realizaron estudios en Harvard que recomendaban suprimir las grasas saturadas de la dieta para evitar las enfermedades cerebro y cardiovasculares.

Hoy, mas de 30 años después, el panorama es desolador para la salud pública. La cantidad de personas obesas se ha multiplicado exponencialmente, así como la diabetes tipo 2 y los problemas vasculares cerebrales (ictus) y cardiacos.

¿Qué está ocurriendo? Los supermercados están llenos de productos “Light” bajos en grasa y la gente se ha concienciado bastante que comer mucha grasa no es sano, y a pesar de ello siguen engordando y desarrollando diabetes tipo 2.

Pues ocurre que aquellos informes que recomendaban bajar las grasas en la ingesta, estaban “amañados” por las presiones e influencias de la poderosa industria azucarera mundial, la cual consiguió que no se mencionase la enorme contribución del azucar a los problemas de salud.

Pero direis “si yo apenas tomo dos cucharaditas de azucar al día en el café”. Estais en un error, el azucar está presente en todos los alimentos procesados que venden en los supermercados y sobre todo en los refrescos de cola, limón y naranja. Un refresco de cola de 33 c.c. contiene unas diez cucharadas de azucar. Pero no es ese solo el problema.

El problema crece cuando además de refrescos, tomamos harinas refinadas (pan blanco, pasta, pizzas, bollos, magdalenas, galletas, etc)  arroz sin cáscara (el arroz normal que se suele usar ya pelado) y patatas. Resulta que estos alimentos refinados, al llegar a los intestinos se transforman inmediatamente en azucar porque son casi hidratos de carbono puros y el páncreas no puede producir la suficiente insulina para que el azucar entre en las células, de manera que el organismo transforma el azucar en grasa y la deposita en esos lugares que no nos gustan, la barriga, los muslos, el trasero, la papada, el pecho y luego en el resto del cuerpo hasta formar auténticos monstruos de personas que pueden llegar a pesar 500 kilos. Este mecanismo que engorda sin cesar se llama “síndrome de resistencia a la insulina”

Debemos vigilar nuestro peso y comprobar si estamos dentro de la normalidad mediante una sencilla operación aritmética. Dividid el peso en kilos entre el cuadrado de la altura en centímetros. Por ejemplo 70 kg de peso /168 cm de altura x 1680 = 0,002481. Es decir que esta persona tendría un índice de 24,81 ( en cada teléfono móvil hay una calculadora)

¿Y cuál es el índice ideal? Bien, se indica que entre 18,50 y 24,99 una persona estaría bien equilibrada en peso dependiendo la variabilidad de su constitución. Entre 25,00 y 29,99 estaría un poco “pasada” de peso. Entre 30,00 y 34,99 ya estaría obesa tipo 1, luego hasta 40,00 sería obesa tipo 2 y a partir de 40,00 estaríamos hablando de una obesidad tipo 3.

Si ya rebasas el índice de obesidad, aunque sea tipo 1, empieza por examinar qué es lo que estás comiendo y bebiendo. Deja totalmente el azucar puro, todos los alimentos procesados que la lleven, las harinas refinadas, pastas refinadas, el arroz blanco y las patatas fritas. En su lugar toma todo integral, sin refinar y por supuesto deja totalmente los refrescos y helados. Come guisados, estofados,  carnes y pescados a la plancha o al horno, muchas verduras, ensaladas frescas, frutas y frutos secos, poco pan aunque sea integral, y seguro que vas a adelgazar y para siempre.

Te advierto que te va a costar dejar las cosas con azucar y las harinas refinadas. Se ha comprobado que el azucar actúa en el organismo como una droga, activando los transmisores cerebrales de recompensa. Pero ganarás salud y vivirás más años en mejores condiciones. ¡Palabra!

 

¿SOMOS ESCLAVOS DE LA MEDICINA ACTUAL?

¿SOMOS ESCLAVOS DE LA MEDICINA ACTUAL?

Como os comenté en mi muro de Facebook ayer, un familiar cercano mio ha fallecido repentinamente al ser tratada con quimioterapia. No estaba grave, el médico especialista (oncóloga en este caso) solo le advirtió que se le caería el pelo y se sentiría un poco molesta  un tiempo, pero que le precribía esa quimio porque el pequeño tumor que había aparecido en su hígado, no remitía con el tratamiento más suave que estaba tomando durante varios meses.

En ningún momento le advirtió que su enfermedad estaba en un estadio avanzado y que podía morir en breve tiempo, ni a ella ni a sus familiares más directos (marido, hijas)

Tampoco le advirtió de los graves efectos secundarios que podrían sobrevenir con aquella quimio “un poco más fuerte”.

Como una oveja al matadero, se encaminó a su primera sesión después de la cual se sintió fatal. A la semana siguiente le correspondía la segunda, y apenas sin fuerzas se sometió a ella docilmente. Nadie la observó ni le preguntaron cómo estaba ni le hicieron análisis para comprobar su estado general antes de meterle en las venas aquel tóxico.

Cuando llegó a casa después de la sesión, se sintió muy mal y perdió el sentido entrando en coma. Inmediatamente fue trasladada al hospital donde ya nada pudieron hacer por ella, muriendo al día siguiente.

Nadie ha pedido disculpas. La única explicación que dio otro médico (no su oncóloga) es que ya estaba muy grave y la muerte era inminente.Yo me pregunto…si era tan grave e inminente ¿para qué le pusieron aquella quimioterapia? ¿Por qué no informaron a la paciente o a sus familiares de que estaba tan grave? ¿Es que no tenían derecho a saberlo?

¿O es que juegan con nosotros como si fueramos conejillos de índias y nos someten a tratamientos con nuevas drogas para probar sus efectos, sin consultarnos?

Recuerdo una historia que leí hace tiempo…en la antigua Roma, cuando un médico iba a reconocer a los enfermos de una casa rica, atendía a los pacientes y les daba toda clase de explicaciones acerca de su enfermedad, gravedad y tratamiento. Luego vivitaba a los esclavos de la casa (entonces era normal tener esclavos) y reconocía a los que mostraban alguna dolencia, pero no hablaba con ellos, no les explicaba nada, simplemente les recetaba un tratamiento y se marchaba. Los esclavos no se merecían un trato humano, eran en palabras de aquella época “muebles y cosas que hablan”

¿Somos cosas que hablan, esclavos modernos para los médicos del sistema nacional de salud? Los médicos mismos ya no tienen libertad para prescribir el tratamiento que ellos crean adecuado a cada enfermo. Ahora son funcionarios que se limitan a aplicar protocolos, y ¡ay! de ellos si no lo hacen. Cada dolencia tiene un protocolo de actuación y si a un paciente ese protocolo no le va bien, pues se fastidia y en paz, es un número en una estadística, un valor residual que apenas importa si muere.

Cada vez, se alzan más vocen en contra del protocolo de intervención en el cáncer. La radioterapia y la quimioterapia no han demostrado curar el cáncer, quien diga lo contrario miente. Si acaso han logrado prolongar la vida algunos dias o semanas, pero muy deteriorada. Y esto no lo digo yo que no soy médico, sino doctores e investigadores que valientemente rompen la ley del silencio impuesta por los grandes laboratorios farmacéuticos que son los que en última instancia controlan los protocolos de actuación y ganan enormes sumas de dinero con cada tratamiento de cáncer.

Ya hay muchos médicos, incluso oncólogos que cuando se descubren un cáncer, renuncian a la quimio y la radioterapia y buscan de tapadillo otros tratamientos alternativos.

En próximos blogs os hablaré de esta especie de mafia farmacéutica que nos impone medicamentos que nos pueden matar o producirnos enfermedades crónicas que tratan con nuevos medicamentos. Nos tienen que exprimir hasta la última gota.

Si alguna vez te diagnostican un cáncer (Dios no lo quiera) no te sometas docilmente a la quimio y la radioterapia. Pregunta, inquiere, pide nuevas opiniones. ¿Sabes que para que el cáncer prospere el organismo tiene que estar ácido? ¿Y que en un organismo alcalino no puede crecer? Te va la vida en ello.