En anteriores entradas de blog hemos visto lo que ocurría con las personas que tienen una ECM (experiencia cercana a la muerte) y vuelven a recuperar la consciencia. Pero…qué ocurre cuando no se regresa de ese “viaje” ? Es decir, ¿qué ocurre cuando morimos?

Las religiones se han preocupado a lo largo de la historia, de intentar explicar lo que le ocurre al ser humano cuando deja de vivir. De hecho, parece como si estuvieran usando el miedo a lo que habrá despúes para mantener el poder social de los sacerdotes y jerarquías, asociados indisoliublemente al mantenimiento de los privilegios de las élites gobernantes. Si miramos la historia durante miles de años, desde que tenemos constancias escritas, religión y estado han ido de la mano. Napoleón llegó a decir que la religión era la mejor organización policiaca que mantenía al pueblo controlado y tranquilo.

Pero… ¿ocurre tal y como pontifican las religiones actuales más importantes cuando morimos? Veamos: cristianismo, islamismo e hinduismo son las que tienen más creyentes y las que ejercen mayor influencia en el mundo. En Occidente: Europa y América, es el cristianismo en sus distintas variedades (católicos y protestantes) la religión dominante.

¿Qué promete el cristianismo que ocurrirá después de la muerte?: Parece que habrá un juicio particular del alma del difunto e inmediatamente, según la sentencia inapelable de Jesucristo, será destinada al cielo, al purgatorio o al infierno. El cielo se promete como un lugar de beatitud donde se gozará de la presencia inefable de Dios y sus ángeles eternamente. El purgatorio se define como un castigo temporal proporcional a los pecados cometidos en la vida pero que ya han sido perdonados (parece que no del todo). Este castigo, tradicionalmente se ha descrito como un fuego que quema y produce el mismo dolor que si nos abrasáramos en la carne, pero sin consumir, es decir un sufrimiento continuo y sin posibilidad de perder la consciencia o morir y dejar de sentirlo.

Según la Iglesia Católica, mediante oraciones o misas de los sacerdotes (pagadas claro) o indulgencias de obispos y papas, se puede acortar este tiempo de castigo, o incluso evitarlo. Algo muy conveniente para el poder y las arcas religiosas.

Queda el infierno, una cámara de torturas horrenda, donde los condenados sufrirán eternamente (sin final) el fuego que quema sin consumir. Como veis, algo que ni siquiera hoy las leyes de los paises civilizados contemplan para los peores criminales, pero que, según las iglesias cristianas y el islam, Dios mantiene para los díscolos.

¿Y qué nos dicen las experiencias de todas aquellas personas que han vivido una ECM?, pues nada parecido a todo esto que se nos dice por parte de las autoridades religiosas. En primer lugar la persona viaja, sale de su cuerpo como si fuera un traje que se deja en el armario y literalmente siente que vuela hacia un tunel o paso entre montañas o puente sobre muchas aguas. Al final hay una gran luz extraordinaria que emana amor incondicional. En esa luz se puede apreciar un personaje que las recibe y les da la bienvenida mostrándoles con todo detalle la vida que han tenido en este mundo.

He conocido a varias personas las cuales me han relatado que estando en peligro inminente de morir debido a un acidente, han visto toda su vida en menos de un segundo, algo increible pero totalmente cierto. Estas personas han cambiado después de esta experiencia, son más amorosas, respetuosas, tranquilas, y han perdido el miedo a morir.

Como decía, el alma, espíritu o conciencia de la persona fallecida, puede ver perfectamente toda su vida como en una pantalla de cine tridimensional, y no solo eso, sino que puede sentir las emociones de las personas que interaccionaban con ella en cada momento, es decir,  que si causó dolor o felicidad a otras personas, lo va a sentir como propio. Sabrá en todo momento las consecuencias de sus actos sobre la Tierra. Una vez revisada su existencia mundana, tendrá que tomar decisiones, pues no habrá juicio ni castigo impuesto. Será la propia persona la que después de sentir cómo ha sido su existencia en relación con los demás, la que debe tomar la decisión de entrar en la luz para evolucionar espiritualmente, o elegir una nueva vida para corregir los errores que ha cometido en la anterior.

No hay posibilidad de trampas ni mentiras ni subterfugios, todo queda a la luz, y el espíritu, libre de las ataduras de la carne mortal y de los condicionamientos terrenales, sabe lo que tiene que hacer.

No existe purgatorio ni infierno. Todo lo antedicho se ha extractado de los relatos de personas que han vivido esta situación pero de repente y cuando iban a pasar al otro lado definitivamente, volvieron al mundo para asombro de los médicos que ya la habían dado por muerta. No son una, ni dos sino cientos las personas que coinciden en estos detalles narrativos de sus experiencias. Naturalmente que se presenta la posibilidad de la llamada reencarnación, algo no aceptado por las autoridades religiosas cristianas, pero…están en lo cierto. ¿Cómo cambiaría la sociedad si de pronto supieramos que ibamos a tener no una ni dos, sino multitud de oportunidades para enmedar nuestros errores? ¿No es más de sentido común que la condena inapelable al sufrimirnto eterno por solo una existencia llena de condicionantes terrenales?

En el próximo blog explicaré las consecuencias políticas, sociales y religiosas de esta nueva concepción del más allá y de nuestra misión en este mundo, y por qué las autoridades religiosas y políticas no quieren que lo sepas.

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