LA REENCARNACIÓN. ¿CÓMO LA VIVEN EN LA INDIA?

LA REENCARNACIÓN. ¿CÓMO LA VIVEN EN LA INDIA?

Probablemente se la India el país donde más gente cree en la reencarnación, más de mil millones de personas practican la religión hinduísta. La doctrina de esta creencia predica que los seres humanos vivimos en una rueda de reencarnaciones que se suceden una tras otra, y que cada vida nueva es una consecuencia de lo que hemos hecho u omitido en la vida anterior, con arreglo a una ley llamada KARMA.

Según el karma de cada uno, todos nuestros actos tienen una consecuencia positiva o negativa, que produce un “saldo” en nuestra cuenta corriente kármica. Al morir, y dependiendo de este resultado, nuestra próxima vida será más o menos agradable, incluso podríamos reencarnar en un animal como castigo. Por eso se respetan tanto los animales, pues podrían ser algún familiar fallecido.

Bajo este prisma, los hindúes entienden, porque así se lo han enseñado los sacerdotes, que los ricos y privilegiados de la vida, lo son porque en vidas anteriores han sido muy buenos y han cumplido con el mandato de los dioses. Por el contrario, los pobres y desheredados de la tierra, tullidos y enfermos crónicos, lo son porque en vidas anteriores fueron malvados, criminales y sacrílegos, y por lo tanto tienen que resignarse a vivir su cruel destino sin rechistar.

Esta doctrina de la reencarnación es totalmente errónea y lo único que persigue es la perpetuación de los privilegiados y la sumisión de los pobres por medio de la religión, algo que les ha proporcionado a las élites hindúes siglos de paz social. No han existido en la India revoluciones como en Europa en contra de las desigualdades sociales. El pueblo acepta humildemente su posición en la vida y respeta a los ricos como si fueran santos.

El sistema de “castas” es una consecuencia de esta idea de la reencarnación, y aunque la constitución de la India prohíbe la discriminación por esta causa, en la vida real es casi imposible por ejemplo los matrimonios entre miembros de distintas castas. Los brahamanes o sacerdotes están en la cúspide social, mientras los “parias” les contaminan solo con su sombra.

Para el hinduísmo, la rueda de las vidas puede terminarse accediendo a la “iluminación” mediante una vida santa contemplativa de renuncia a todo.

En el próximo artículo comentaremos la Reencarnación según los espiritas.

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REENCARNACIÓN ¿REALMENTE EXISTE?

REENCARNACIÓN ¿REALMENTE EXISTE?

Como anuncié en Facebook hace días, antes de las fiestas, y después de este paréntesis de celebraciónes, voy a dedicar un par de artículos a la Reencarnación.

En primer lugar haremos un poco de historia sobre este fenómeno en el que cree más de la mitad de la población mundial, y al que apenas se le da importancia en los medios, y por supuesto, es olvidado por las principales religiones: cristianismo, islamismo y judaísmo.

Sin embargo, y esto es lo paradójico, en el origen de todas ellas se hablaba y creía en la Reencarnación, incluso en los Evangelios se ponen en boca de Jesucristo, palabras inequívocas de que existe.

Por ejemplo dijo a sus discípulos que Juan el Bautista era el profeta Elías reencarnado y aseguró que quien no muriera y naciera de nuevo no alcanzaría el Reino de Dios, en una clara alusión a las vidas necesarias para la perfección de la conciencia.

Los egipcios antiguos, hace más de cinco mil años ya hablaban de la Reencarnación, y el sabio Pitágoras la llamaba “metempsicosis” aludiendo al “viaje” de las almas encarnando nuevos personajes en cada vida.

Los primeros cristianos creían en ella, y en toda Asia, desde el Hinduismo al Budismo, pasando por el “Sinto”japonés o las creencias chinas, la Reencarnación es una figura clave de sus doctrinas y formas de entender la vida en estas culturas milenarias.

Pero… ¿qué es en realidad la Reencarnación? ¿es que cuando muramos vamos a vivir de nuevo aquí en este mundo? ¿cuántas veces? ¿recordaremos nuestras vidas anteriores? ¿con cual vida vamos a ser juzgados? ¿hay pruebas científicas de que existe?

Bien, empecemos respondiendo a la primera pregunta. ¿Qué es la Reencarnación? Según las diferentes doctrinas que la aceptan, es la vuelta a la vida material en este mundo del alma o conciencia que se ha desprendido al morir el cuerpo. Desde esta perspectiva, el cuerpo de carne, sangre y huesos es contemplado como una especie de “traje” o “vehículo” que utiliza el espíritu, conciencia o alma para experimentar y “vivir” es esta realidad de baja vibración atómica. Cuando el “traje” se estropea, deja de funcionar, se reintegra a la tierra, de descompone, mientras que el “piloto” se libera.

¿Qué ocurre entonces? Una vez liberado del cuerpo, el espíritu o alma (la ciencia psicológica y psiquiátrica prefiere llamarlo conciencia para eliminar las connotaciones religiosas) se ve forzada a revisar su última vida para averiguar dónde y cuando ha cometido los errores que le han impedido evolucionar hacia Dios, que en definitiva es la última meta de toda existencia.

En esta exploración vital, la conciencia, en realidad la auténtica identidad que es el ser humano, hombre o mujer, es asistida por sabios consejeros y guías que le ayudan a comprender mejor sus errores y aciertos. Una vez realizado este proceso, debe decidir su nueva existencia para tratar de reparar el daño cometido y seguir en su evolución espiritual. Pero no es “Pepe Perez” el que vuelve a la vida, sino la conciencia del que una vez fue “Pepe Perez” pero que antes puso ser otras personas, incluso de distinto sexo, y que ha vivido múltiples avatares y experiencias.

Es semejante a lo que ocurre en el teatro o en el cine, el que interpreta una nueva obra es el actor, capaz de  dar vida a nuevos personajes. Finalizada la temporada o la película, el intérprete se libera de su papel y estudia otro distinto para la siguiente, que requerirá nuevo maquillaje, nuevo vestuario, nuevo carácter. Por algo los griegos daban al teatro categoría alegórica de “misterio” capaz de provocar la “catarsis” en el público.

En el próximo artículo seguiremos explorando esta apasionante posibilidad de vivir varias existencias y no una sola mediatizada por miles de condicionantes.