¿QUÉ ES REALMENTE LA ESPIRITUALIDAD?

¿QUÉ ES REALMENTE LA ESPIRITUALIDAD?

“Espiritualidad”, seguro que hemos escuchado esta palabra miles de veces a lo largo de nuestra vida. Generalmente la asociamos a la religión, a la devoción religiosa, a personas que rezan mucho o cumplen con los requisitos y ceremonias externas de sus creencias, como por ejemplo en el catolicismo, que es la religión preponderante en España, ir a misa a menudo, comulgar, rezar el rosario todos los días, confesarse, etc.

¿Pero…es esto realmente ser espiritual? También estamos percibiendo a nuestro alrededor, diversos movimientos de matiz o raíces más o menos religiosas o místicas que nos habla de espiritualidad, como el yoga, el tantra,la meditación, e infinidad de “talleres” y de literatura vía internet o en libros de autoayuda que nos ofrecen un camino hacia la felicidad y el bienestar.

Todo esto crea cierta confusión en las mentes y corazones de las personas que sienten inquietudes por saber, por conocer, por seguir en sus vidas una senda que les evite caer en la ansiedad, la infelicidad, el estrés crónico y la depresión, trastornos precursores de somatizar diversas enfermedades graves.

La piedra angular de la espiritualidad verdadera es el mayor o menor control que podamos ejercer sobre nuestro “ego”.  El ego es nuestra personalidad social, aquella que se forma a lo largo de nuestra infancia y adolescencia, lo que creemos ser: Juan, María, Inés, Alfredo…esa persona que vemos en el espejo todos los días, la que habla, piensa, hace planes, desea, ambiciona…

Pero esta aparente personalidad que creemos ser nosotros mismos, no es nuestro auténtico yo. Nuestro auténtico yo está más allá de la mente egótica que se diferencia de los demás y se protege miedosa con el orgullo, o el bien llamado “egoismo”, es decir, lo que quiero para mí sin importarme los demás.

Espiritualidad es sentirse unido al resto de la gente, a la naturaleza, al universo. Es dejar a un lado el egoísmo más o menos acendrado y compartir y hacer cosas por los demás. En la medida que consigamos dominar el “ego” falso y amar a los demás, estaremos siendo más o menos espirituales. No basta decir “yo amo a la humanidad”, eso es muy fácil, hay que amar también al vecino o vecina de arriba que nos molesta con los ruidos o nos moja la ropa tendida y vota “no” a todo lo que proponemos en las juntas de vecinos.

Hay que comprender y aceptar, y por supuesto abandonar los rencores y odios a esas personas que un día nos perjudicaron o creímos que lo hacían. Si lo consigues, serás un ser espiritual aunque no reces nunca ni vayas a misa, incluso aunque no creas en Dios.

Ser espiritual no quiere decir que seamos bobalicones que permiten el abuso por parte de los demás. Tienes que mantener tu dignidad y respeto a ti mismo pero sin violencia física o verbal, diciendo “no” cuando sea necesario o percibas abuso o irrespetuosidad hacia ti.

Me alegraría infinito si he conseguido aclararte un poco qué es la espiritualidad, aunque es un tema que precisaría casi un libro para tocar todos sus matices con detalle.

 

¿EXISTE “VIDA” MÁS ALLÁ DE LA VIDA? 6º

¿EXISTE “VIDA” MÁS ALLÁ DE LA VIDA? 6º

Hola a tod@s: Después de un breve periodo de tiempo en el que no he podido acceder a este blog por estar muy ocupado cambiando de domicilio, con todo lo que ello conlleva (mudanza incluida) y una vez más o menos instalado, retomo estas líneas para concluir con la serie dedicada  a la posible existencia de “vida” más allá de la vida que conocemos tod@s, ésta que vivimos cotidianamente y sobre la que, a la vista de las cosas que ocurren en el mundo, muchas veces nos preguntamos para qué sirve, pues parece absurda, nacer, crecer, reproducirse y morir.

El secreto de la vida es muy sencillo; estamos aquí para evolucionar hacia una conciencia de mayor nivel espiritual, y esa evolución puede necesitar no una, sino muchas vidas, ya que el sistema social, político , económico y religioso imperante, lucha para que no avancemos en esa dirección.

Y os preguntaréis…¿por qué los poderes imperantes no quieren que ascendamos en el nivel espiritual de conciencia? Al menos las religiones parece que así lo predican, o al menos eso sería su misión. Pero…¿realmente lo hacen?

En primer lugar veamos qué es la conciencia. Muchas personas hemos oído hablar de esa “cosa” que nos avisa cuando estamos intentando o haciendo algo que no deberíamos. Los psicólogos dirían que se debe a actitudes impresas en nuestra mente desde niños por la cultura dominante en la que hemos nacido y vivido, sobre todo por nuestros padres, madres, familiares cercanos, maestros y personajes de referencia.

Pero la realidad es que es “algo más” pues toda persona tiene innato un sentido de la justicia casi desde que nace. ¿De dónde le viene? No es difícil  encontrar niñ@s de muy corta edad que protestan cuando se les castiga indebidamente o encuentran que se favorece más a un hermano.

La mayoría de la gente tiene un nivel de conciencia media, ama a sus familiares, a sus amig@s, principalmente a aquellos que le prestan atención y son abiertamente favorables y tolerantes. Aman la diversión y un buen desarrollo laboral, cumplen la mayoría de las leyes, unas veces por convicción y otras por miedo al castigo. Responden al bien con bien y al mal con rencor, odio y deseos de venganza.

Creen en el poder del dinero, en que todo mejoraría en sus vidas si dispusieran de mayor cantidad. Aman a sus hijos, y a sus parejas si son fieles y se comportan más o menos como les gusta que lo hagan. Suelen ser buen@s vecin@s, y suelen tener más o menos acendradas las creencias religiosas inculcadas por sus mayores y referentes sociales.

Parece todo normal. Entonces…¿ Cuál es la conciencia de un nivel superior? ¿ En qué consiste realmente la espiritualidad? Veamos primero en qué consiste la conciencia más evolucionada de lo normal.

Son personas que además de tener un sentido muy desarrollado de la justicia, observan la vida desde una perspectiva superior al resto de los mortales. Comprenden que la actitud y comportamiento de los demás se debe a patrones psicológicos implantados desde niños en sus mentes, y que la mayoría de las veces se mueven casi automáticamente, sin reflexionar. Por ello son más comprensivos y tolerantes, no sienten odio ni rencor hacia las personas que les hacen daño o lo pretenden, ayudan a quienes les piden socorro sin importarles si antes estas mismas personas les han causado algún perjuicio. No tienen como meta el dinero ni el consumismo, ni acumular propiedades, sino ser felices. No tienen envidia ni odios por nada ni nadie. Son amorosos, dulces y agradables, pero saben defender sus libertades y su dignidad aunque siempre sin violencia.

En pareja, son comprensiv@s, destierran los celos de su relación y se respetan la libertad mutuamente. Si hay una ruptura es porque la “chispa” se ha terminado, pero siguen amándose como seres humanos y deseándose lo mejor. Pueden conservar una relación de amistad profunda y enriquecedora. Si lo desean disfrutan su sexualidad plenamente sin sentimientos de culpabilidad, siempre mutuamente consentida y aceptada. Comprenden que el “ego” (ese constructo artificial) está separado de la conciencia y que deben dejarse guiar más por los impulsos del corazón que por los cálculos y razonamientos de la mente.

A los ojos de los demás, los que tienen la conciencia media, son personas un poco “raras” porque no siguen los mismos patrones sociales que la mayoría.

En el próximo blog, hablaremos de una conciencia todavía superior por alcanzar y de las implicaciones sociales que conlleva.