EL MISTERIO DEL ADN

EL MISTERIO DEL ADN

Todos los científicos concuerdan en que el Universo, ese infinito espacio casi vacío en el que “flotan” miles de millones de estrellas, planetas y otros cuerpos siderales, nació hace unos 14.000 millones de años, y surgió de la nada (probablemente de otra dimensión) mediante una explosión de partículas llamado Big Bang (en inglés Gran Explosión)

En el instante de su nacimiento, el calor y la presión eran infinitas, pero conforme se fue expandiendo, se iba enfriando y permitiendo la formación de los átomos, la base de la materia.

Hubo irregularidades en esa explosión y expansión, les llaman “fluctuacione cuánticas”, y es gracias a esas fluctuaciones, que se empezaron a formar cúmulos de átomos y materia que junto con la gravedad, permitieron la formación de las primeras estrellas.

Las estrellas, nuestro sol es una de ellas, tienen una vida limitada, pues se alimentan de los átomos de hidrógeno que contiene su masa. Son como bombas gigantescas de hidrógeno, pero a pesar de su tamaño, algún día se agotan y dependiendo de su masa, pueden sufrir dos eventos: Si son muy grandes, explotan en un suceso llamado “Super Nova” y lanzando sus restos  en derredor.

Si son relativamente pequeñas, primero se expanden convirtiéndose en “gigantes rojas” como le ocurrirá a nuestro sol, y después se contraen hasta convertirse en enanas o incluso colapsarse en un “agujero negro”

De los restos de la explosión de una Super Nova, nacen los planetas, cometas, asteroides, y demás cuerpos espaciales. Nuestro sol por ejemplo, está formado de los restos de una Super Nova, y los planetas (incluídos la Tierra) también.

Por qué se encendió el sol y los planetas se quedaron “apagados”?. Pues debido a la gravedad. Si la masa de materia que emana de una Super Nova, se fragmenta en pequeños cúmulos , la gravedad es leve y sus átomos no alcanzan la temperatura necesaria para producirse la fusión de los núcleos. Pero si uno de los fragmentos es lo suficientemente grande, la gravedad hace que sus átomos se contraigan y al aumentar la presión, aumenta la temperatura. Cuanto más masa, más gravedad se genera y más presión y más temperatura. Entonces la masa se “enciende” como un sol y su tamaño genera también una poderosa gravedad que atrapa al resto de materia emanado de la Super NOva, formando un “Sistema Solar” como el nuestro.

Todo ello mediante el transcurso de millones de años, naturalmente. Las masas de los planetas como la Tierra, se van enfriando lentamente hasta constituir una corteza sólida, y los cometas y asteroides van añadiendo elementos químicos, como el agua, que en realidad es una combinación de hidrógeno y oxígeno.

Recordemos que el hidrógeno es el elemento químico más sencillo y por lo tanto fue el primer en formarse y es el más abundante en el Universo.

Llegamos entonces a la cuestión que nos importa en este artículo: ¿Cómo llegó a formarse el ADN?

Stephen Hawking, uno de las mentes más reconocidas en el mundo, descubridor de los “agujeros negros”, dice que las leyes físicas del Universo son tan precisas, que si hubiera  habido una infinitesimal variación en una de ellas, al comienzo de la expansión del Big Bang, el cosmos tal y como lo conocemos no existiría, y por lo tanto, tampoco nosotros.

Preguntado sobre si el cree en un “Programador” que iniciara el proceso de la formación del Universo con un propósito específico de que apareciera la especie humana, contestó que es una pregunta irrelevante, puesto que pensamos en ello porque estamos aquí gracias a esas leyes universales, pero que podría no haber sido así, es decir, que abría la puerta a la “causalidad” pero sin cerrarla del todo a la existencia de una programación intencionada.

Pero las matemáticas apoyan sin dudar la idea de que existe una intencionalidad en la formación de nuestro universo, pues las probabilidades de que este Cosmos se formara con esas leyes tan precisas y de que con el paso de los millones y millones de años, apareciera no solo la vida, sino también un ser reflexivo sobre su propia existencia y la del Universo, es imposible. Y sin embargo, estamos aquí, pensando sobre ello.

Algunos científicos han propuesto atrevidamente, que este Universo  lleva el desarrollo de la vida implícito, y que el ADN pudo haber llegado a La Tierra en un cometa o asteroide.

El misterio sigue en pie. Efectivamente nadie sabe cómo ni por qué la vida surgió en nuestro planeta, aunque es posible que en todos los ambientes donde se dan ciertas condiciones, surja el ADN, simplemente porque está preparado para ello.

Las religiones lo simplifican diciendo que todo es obra de “Dios”…pero… que significa ese concepto de “Dios” ¿lo conocemos bien, o solo es un término que por estar tan usado y asumido ya ni nos ponemos a reflexionar sobre Él”

Atent@s al próximo artículo sobre “Dios”.

 

 

 

 

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EL MISTERIO DEL CEREBRO HUMANO

EL MISTERIO DEL CEREBRO HUMANO

Cada día, los investigadotres se sorprenden cuando estudian el cerebro humano. Según la teoría de la evolución. los homínidos surgieron del tronco común de los primates hace millones de años. Se llaman hominidos porque ya caminaban erguidos por una modificación de los huesos de las caderas y de los pies.

Sin embargo su capacidad craneal era muy pequeña, es decir, su cerebro seguía teniendo poco volumen en relación con el cuerpo, por lo que todavía no eran realmente seres autoconscientes.

La secuencia de ejemplares de hominidos que han ido apareciendo, mostraba que a lo largo de los siglos, el volumen cerebral ha ido aumentando, de forma que se ha asociado el tamaño del encéfalo con la inteligencia. Y así parece haber ocurrido, ya que progresivamente, nuestros ancestros, que ya iban utilizando herramientas de piedra y hueso, presentaban cada vez una mayor encefalización.

Sin embargo, algo empezó a no cuadrar con esta teoría, cuando el hombre de Neardenthal, que se considera anterior y menos inteligente que el Homo Sapiens (nuestra especie) tenía unos 1900 centímetros cúbicos de capacidad craneal, mietras que el hombre moderno tiene unos 1800 c.c.

Lo cierto es que nuestra especie es la que ha logrado sobrevivir todos estos milenios (parace que surgimos hace unos 200.000 años en África, concretamente en Etiopía) mientrs que las demás especies, incluidos los neanderthales, se han extinguido.

Para complicar má aun las cosas, Albert Einstein, personaje al que se le supone uno de los más inteligentes del siglo XX, y posiblemente el mayor científico hasta ahora reconocido, tenía un cerebro comparativamente pequeño en relación con la media humana, hasta un 10% menos.

Pero no se detiene aquí la sorpresa. En el año 2007, tres médicos franceses, descubrieron al hacer un escaner al cerebro de un funcionario que llevaba ua vida normal, que apenas tenía masa cerebral. Su encéfalo se limitaba a una delaga capa gris y blanca que estaba pegada al hueso del craneo, ya que en su niñez había sufrido de hidrocefalia

La hidrocefalia es una enfermedad por la cual el líquido cefalorquídeo se acumula en el craneo en vez de ser drenado hacia el cuerpo, y va presionando la masa encefálica (el cerebro) pudiendo lleagar incluso a casi hacerlo desaparecer, aplastado contra las paredes del cráneo.

Sin embargo, aquella persona llevaba una vida completamente normal, casado y con hijos, y habiendo superado los exámenes para acceder al puesto de funcionario.

No fueron los primeros médicos en constatar semejante incoherencia fisiológica. Años antes, en la década delos 80 del siglo pasado, el profesor de Psiquiatría de la Universidad de Sheffield John Lorber, decidió hacer una resonancia magnética al craneo de un esudiante de matemáticas con 126 de C.I., es decir lo que se puede llamar “muy inteligente” (100 de C.I. es la media, o inteligencia normal)

El resultado fue asombroso, pues el estudiante “genio” ¡apenas tenía cerebro! Había sufrido también una hidrocefalia en la niñez y contaba con unos milímetros de materia cerebral adherida al cráneo, al igual casi que el funcionario francés, pero resultó ser mucho más inteligente. ¿Cómo era posible entonces con tan escaso cerebro, tener aquella inteligencia? ¿Dónde está en realidad nuestra capacidad de razonar?¿Por qué existñia esa diferencia en el C.I. cuando los restos del cerebro que tenían las dos personas eran casi iguales?

No son estos dos los únicos casos en los que la ciencia ha tenido que replantearse la pregunta, aunque también es cierto que muchas personas con cerebro reducido debido a hidrocefalia, muestran un deterioro cognitivo importante, incluso con porciones mayores de cerebro que los casos descritos. Como se ha podido comprobar, el tamaño del encéfalo no tiene nada que ver con la inteligencia final, dándose la paradoja de que a mayor tamaño en los hidrocefálicos esrudiados, menor C.I.

Por lo tanto, la incognita de por qué algunas personas casi sin encéfalo son muy inteligentes y otras con mayor porcentaje no lo son, sigue siendo un misterio. Incluso se han dado casos en los que el sujeto no tenía cerebelo, que parece que controla el equilibrio y el movimiento, y sin embargo desarrollaban una vida completamente normal.

Una moderna teoría postula que en realidad el cerebro está repartido por todo el cuerpo, y efectivamente, ya se han encontrado neuronas en el corazón, en el estómago y en el intestino, incluso se habla de que las bacterias probióticas de nuestro organismo, forman parte no solo del sistema inmunitario, sino también del cognitivo, por lo que es muy importante mantener en forma nuestro bioma (conjunto de bacterias probióticas)

Otra teroría también revolucionaria, mantiene que en realidad nuestro cerebro es solo un receptor, una especie de antena que capta información de un plano dimensional profundo subyacente al universo físico material que percibimos, llamado “Campo Punto cero”, del cual proceden todas las partículas subatómicas que conforman nuestro mundo. Sostiene que al igual que la “nube” de Internet, nuestro cerebro capta, mediante una frecuencia personal y única, la información de este campo, y que la memoria se almacena también en esta plano o dimensión profunda.

Ello explicaría por qué personas con lesiones graves en el cerebro después de accidentes u operaciones, siguen recordando, aunque se les haya extraído la zona cerebral donde se supone que se asienta la memoria.

En definitiva, el cerebro humano sigue siendo un misterio por descifrar, que cada día desbarata las tradicionales teorías y dogma científicos que asignan zonas específicas a cada función del organismo. Lo importante es mantenerse siempre activo metal y físicamente, aprendiendo cada día. Dejar de aprender es empezar a morir. Nunca es tarde para comenzar.