En pasados artículos, he comentado la extraña y maravillosa aparición de la molécula del ADN en nuestro querido planeta Tierra. Ha sido gracias a esta complicada estructura molecular, que (y está de acuerdo la Ciencia) debido a su particularidad de que puede dividirse en dos, replicándose a sí misma, y produciendo mutaciones, que los científicos llaman aleatorias, pero que podrían estar programadas, la vida ha conseguido evolucionar desde los seres unicelulares hasta el ser humano actual.

Los “creacionistas” afirman, siguiendo las enseñanzas de la Biblia, que un Ser Superior al que llaman Dios, por su propia voluntad, creó de la nada el universo, la Tierra, y sobre ella, las plantas, los animales y finalmente la especie humana, en una primera pareja.

La Ciencia duda de esta historia, aduciendo que el registro paleontológico y arqueológico muestra  una constante evolución y cambio en los seres vivos que han poblado este planeta. Evolución perfectamente contrastada mediante los registros fósiles encontrados por todas partes y que nos muestran una “historia” del desarrollo vital hasta nuestros días. No obstante existen lagunas, como el paso de unas especies a otras. Los registros muestran cómo desaparecen en un estrato rocoso y de repente aparecen nuevas en otro más tardío.

Por último, los “creacionistas” han ido adaptando su fe a los nuevos descubrimientos científicos, apoderándose de un concepto nuevo traído por la informática: la “programación”.

Hoy sabemos que un programa informático puede desarrollarse a lo largo del tiempo, de forma que vayan apareciendo nuevos eventos en una computadora. Pero naturalmente, necesita de un programador.

Pues bien, los nuevos creacionistas, valiéndose de la propia Ciencia, postulan que de la “nada”, Dios hizo aparecer el Universo, con una programación definida: desarrollarse a lo largo de los miles de millones de años para llegar a su culminación con el nacimiento del ser humano autorreflexivo sobre el planeta Tierra.

Por otro lado, la Ciencia no se explica cómo entre miles de millones de probabilidades, se formó el ADN. Lo remiten a la “casualidad” por otra parte totalmente imposible.

Durante siglos, y desde que el ser humano tiene autoconciencia, ha tratado de explicar el fenómeno del nacimiento y la muerte. Las religiones y la Filosofía han querido paliar esa tremenda incógnita mediante explicaciones al respecto.

Las religiones se remiten a unos seres superiores (los dioses) y más cercanamente a un solo Dios, desde que apareció el monoteismo. Pero…¿tienen razón las religiones?

El primer monoteista conocido fue el faraón egipcio Akhenatón, que vivió hace unos 3.400 años. Posteriormente y aunque no se conoce la fecha exacta por tratarse de personajes semi-míticos, una tribu de nómadas llamados “hebreos” comenzaron a destacar a un dios sobre los demás, al que llamaron en un principio “el dios de nuestros padres”

Pero no fue hasta que Moisés (según la Biblia) pactó directamente con este Ser, que dijo llamarse de una forma misteriosa “Yo soy el que soy” que se escribe en letras hebreas YHWH (se escribía solo con mayúsculas) y que se ha traducido por Yahweh, que el pueblo hebreo conoció las intenciones y mandatos de este Dios que les entregó todo un código de normas de conducta. Naturalmente todo este relato  no tiene fundamento histórico contrastado, a pesar de todas las películas de Holliwood que lo presentan como algo verdaderamente ocurrido en el tiempo.

Estudiando este Dios bíblico a la luz de la psicología actual descubrimos varias cosas.

En primer lugar YHWH es considerado un Dios varón, no hay ni por asomo nada en Él femenino. Es más, el pacto mediante el cual reconocerá a su “pueblo” se realiza mediante la ablación del prepucio masculino, es decir, tiene que haber derramamiento de sangre y una marca en la carne. Este método nos retrotrae a los sacrificios de sangre que se hacían a los dioses de los pueblos de los alrededores.

Para “reconocer” a sus seguidores, YHWH tiene que recurrir a una marca indeleble como la que se hacía a los esclavos en muchas naciones de aquella época. Es como si no pudiera reconocer fácilmente a sus fieles sin esa marca o si el pacto no fuera válido sin la efusión de sangre que se produce al cortar el trozo de carne.

Por otro lado, es revelador que YHWH es un Dios hecho a la medida de aquel pueblo nómada y fuertemente patriarcal, donde la mujer se limitaba a ser madre, engendrar hijos preferentemente varones que cuidaran del ganado, y cuidar la casa.

Las mujeres eran reconocidas por YHWH solo por la unión que tenían con sus maridos, padres o hermanos, nunca por sí solas como hembras. Es más, en los diez mandamientos principales entregados (siempre según la Biblia a Moisés) se evidencia que van dirigidos a los varones, y en la única referencia a las mujeres que existe, se las compara con la casa o el asno, es decir con propiedades del hombre. Está claro que no podía esperarse otro tipo de Dios de un pueblo fuertemente patriarcal, que hoy traduciríamos por “machista extremo”.

Entre las muchas normas “dictadas” por YHWH que conforman la llamada “Ley Mosáica” figuran reglas estrictas del tratamiento que ha de darse a las mujeres cuando tienen la menstruación, yel  postparto. Se las trata de “impuras” y “contaminantes”, cuando ahora sabemos que son procesos totalmente naturales. Las prohibiciones llegaban al extremo de condenar a muerte a los que vulneraran alguna de estas normas, por ejemplo el mantener relaciones sexuales durante la menstruación.

Adecuadamente, YHWH no tiene esposa ni hijos, es un Dios único y solitario, aunque acompañado, eso sí, por una innumerable corte de seres angélicos,  también considerados masculinos (Miguel, Gabriel, etc)  En las mentes de los hebreos, y hoy de los judíos, que siguen creyendo en YHWH, no hay duda alguna de que se trata de un varón, es decir que pertenece al género masculino.

A pesar de toda esta carga de incongruencias, todavía existen millones de personas que creen en este Dios y en que creó el Universo y a la especie humana, por lo tanto, ya está todo explicado, así como la preponderancia y superioridad del hombre sobre la mujer.

Existen pruebas de que las tribus hebreas, que en un principio eran nómadas, fueron entrando poco a poco en territorio de Canaán, una franja de tierra pegada al Mediterráneo oriental y el río Jordán, más o menos lo que hoy es Israel, Palestina, Líbano y Gaza.

En aquellos tiempos, estas tierras estaban habitadas por pueblos de diversas procedencia, entre ellos, fenicios, filisteos, jebuseos, sirios, etc. Entre estos pueblos existían diversas creencias en dioses múltiples, aunque el principal y padre de todos ellos era uno llamado precisamente el PADRE, y cuyo nombre era “EL” Es casualidad que este nombre coincide con el artículo “el” castellano o el pronombre “él”, lo que da pie a confusiones al nombrar a este dios.

“EL”, se consideraba un patriarca ya retirado, que había dejado a sus hijos, especialmente a BAAL, el gobierno del mundo. Por si no lo sabiais Baal significa “el Señor” y era el más venerado de Canaán.

Es posible (muchos historiadores lo afirman) que los hebreos tomaran el modelo del dios “EL” para su propio Dios, y que luego conforme iban aumentando en número y teniendo ambiciones de constituirse en nación y en ocupantes y conquistadores de aquellas tierras, construyeran toda la mitología bíblica para tener un pasado glorioso y un mandato divino para legitimar su conquista de Canaán.

YHWH a lo largo de la Biblia, y hasta el advenimiento de Jesús, se muestra como un Dios colérico, vengativo, estricto y exigente, acorde con los déspotas y gobernantes que ocupaban por entonces los gobiernos de esa parte de la humanidad. Más bien parece un rey absoluto que exije adoración y pleitesía sin resquicios entre sus fieles, que no duda en infringir crueles castigos y justifica el genocidio y la masacre de mujeres y niños, e incluso a veces del ganado, cuando autoriza o manda conquistar ciudades “No dejéis a uno con vida” “Pasadlos a todos, (incluidos los niños y mujers) por la espada”

Tengamos en cuenta que aquellas acciones eran muy normales entre los pueblos en guerra de aquella época. YHWH o los que escribieron la Biblia, actúa como uno de ellos.

Este Dios, es en realidad el que sigue colmando las esperanzas de todos los creyentes Judíos, Cristianos y Musulmanes, aunque los cristianos han “desviado” su fe a la figura más humana de Jesucristo, el cual, según los Evangelios, hablaba de un Padre mucho más misericordioso que la Biblia hebrea.

Pero debemos hacer un ejercicio de razonamiento, y a la luz de la conciencia global de la humanidad actual, reflexionemos sobre cómo debería ser un Dios concordante con los avances sociales, al menos de los países occidentales democráticos.

Pero eso lo dejaremos para el próximo artículo. Hasta pronto

 

 

 

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2 comentarios en “¿CÓMO ES O DEBERÍA SER DIOS SI EXISTE? (Parte 1ª)

  1. Sigo sin entender como una persona tan ignorante de temas tan vitales y que no se pueden explicar en tan breves palabras y de modo tan mundano sigue escribiendo estos artículos.
    Lo invito a que tome cursos de Teología, Cristología, Exégesis y otros temas fundamentales para hablar de la Biblia con sabiduría y el respeto que merece. Además, para darle su verdadero sentido escatológico y de revelación a lo largo de la historia de la humanidad, a usted le falta mucha pero mucha información de calidad.
    Ya sé que su pensamiento será totalmente contrario a lo que digo y se defenderá de alguna manera, pero insisto si no se sabe de un tema a profundidad no es ético ni responsable escribir solo por escribir y confundir más a los lectores.

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  2. Disculpe mi tardanza en contestar. En primer lugar le agradezco que haya leído mi blog. Siento que usted no comparta mis opiniones, pero todos tenemos derecho a disentir y a respetar y ser respetados. En cuanto a que me faltan estudios de Teología y Cristología y Exégesis, tiene razón, no he estudiado estás disciplinas, simplemente porque creo que si para llegar a Dios hace falta empapase de un montón de libros, pues ese no es mi Dios. El Dios que yo percibo y amo es amoroso y sencillo, capaz de ser entendido por cualquier persona de buen corazón.
    Y yo creo que sí es ético hablar de lo que uno cree que debe hacerlo, aunque lo que diga no le guste a los ortodoxos de la Iglesia Católica, cuyos miembros y élites dirigentes creen estar en posesión absoluta de la Verdad. Y asi obraron durante cientos de años, matando a todos aquellos que disentían de sus enseñanzas. Eso es amor, Teología y Cristología, eso es respeto a las enseñanzas de Jesús…¿o no?
    Tengo perfecto derecho a difundir el mensaje que yo creo. ¿O predicar, mejor dicho, adoctrinar, hacer proselitismo y coercionar solo es privilegio de los que estudian las disciplinas teológicas y cristológicas, que evidentemente están a favor de quienes lo recomiendan?
    Ya sé que hace doscientos o trescientos años, escribir lo que he escrito me habría hecho reo de muerte, pero estamos, afortunadamente en otra época. Ya pasaron las hogueras donde se quemaban con muerte horrible a los que disentían de la ortodoxia católica.
    ¿Esas hogueras fueron fruto de los estudios de Teología y Cristología? ¿De la exégesis bíblica? Porque entonces estas disciplinas se estudiaban profusamente en las universidades como materias principales.
    La Iglesia católica se moderó gracias a los frutos de la Revolución Francesa. No fueron los estudiosos de esas disciplinas los que cambiaron el discurso represivo y sanguinario, fue la sociedad laica y civil la que obligó a moderar los impulsos criminales de la jerarquía religiosa. Solo hay que leer la historia.
    Respeto su opinión pero la mía es totalmente distinta. Usted siga con sus creencias, y yo seguiré con las mias. Un saludo.

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