¿CÓMO ES O DEBERÍA SER DIOS SI EXISTIESE? Parte 3ª y última

¿CÓMO ES O DEBERÍA SER DIOS SI EXISTIESE? Parte 3ª y última

En los dos artículos anteriores sobre este delicado tema (recordemos que por opinar sobre Dios han sido asesinadas brutalmente de una u otra manera, cientos de miles de personas a lo largo de la historia) hemos visto cómo fue surgiendo la idea de un solo Dios a partir de los mitos existentes en los albores de la civilización.

La creencia dominante en nuestra parte del mundo es el Cristianismo. Y hoy días es la religión más extendida entre la gente de todo el mundo, aunque se encuentre fragmentada en cientos de sectas que se autoproclaman verdaderas y se autoexcluyen mutuamente.

Sobre la figura de Dios, se han escrito ríos de tinta, montañas de libros y mares de sangre derramada en ejecuciones y guerras en su nombre. Incluso existe una disciplina especializada en el estudio de Dios, la Teología (del griego Teos que significa dios, y deriva del nombre del dios-padre del Olimpo, Zeus)

Los teólogos de diferentes iglesias y tendencias no han dudado en pontificar sobre los atributos de Dios, y sobre sus escritos y afirmaciones, se han hecho cruentas guerras de religión, y torturas y ejecuciones durante cientos de años, a pobres personas que opinaban de otra manera.

En lo esencial, los teólogos cristianos coincidían y coinciden en que Dios es amor, que el Cristianismo tiene como fundamento el mandato de Jesús “Ama a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”, incluso “amar a los enemigos y poner la otra mejilla cuando te abofetean”. Aun más, condena el simple insulto.

Sin embargo, el Cristianismo ha derramado más sangre que todas las demás religiones juntas en toda su historia. ¿Por qué? ¿Cómo una religión  fundamentada esencialmente en el amor al prójimo pudo llegar a tal aberración y retorcimiento de su doctrina primaria?

La tremenda incongruencia entre el mensaje de Jesús y la realidad de la historia del Cristianismo se ha producido por tres causas principales:

1ª) La fundamentación del Cristianismo en la Biblia judía, es decir, en el llamado Antiguo Testamento, donde la figura de Dios-Padre es revelada como un juez severo capaz de ordenar incluso el genocidio y asesinato de aquellos que se oponen a sus designios.

2ª) La doctrina del Infierno eterno, que es totalmente ajena al judaísmo y a las enseñanzas de Jesús. El Infierno (infernum en latín es lugar inferior o subterráneo) deriva del Hades griego mitológico y de la influencia de esta cultura en las nacientes iglesias cristianas de los primeros siglos.

3ª) Las necesidades políticas y militares de las naciones y la ambición de sus gobernantes que no podían tolerar que una religión totalmente pacifista y altruista dominara al pueblo y al ejército.

Por una parte, el haberse acogido al Antiguo testamento como palabra inspirada por Dios mismo, indicaba que el hacer la guerra a los opositores a la fe y matarlos, era algo lícito.

Por otra parte la posibilidad de condenación del alma al tormento eterno, reducía la importancia de la vida terrenal a casi nada. ¿Qué importaban unos años en esta vida cuando podía aguardarte toda una eternidad de sufrimiento atroz sin esperanzas? Con este razonamiento era lícito matar a todos aquellos que pudieran pervertir al cristiano y alejarlo de la futura gloria tras la vida, aunque ésta fuera miserable y oprimida por los poderosos.

Y como final, las esencias amorosas y altruistas del Cristianismo primitivo e incipiente, fueron debidamente reducidas a un mensaje secundario apenas sin importancia, asequible solo a los santos. El cristiano normal debía ser una persona dispuesta a participar en la defensa del estado a costa de morir o matar, ya que al ser la nación “cristiana”, luchar por defenderla o por conquistar a los “infieles” o “herejes” era obrar la voluntad de Dios.

Naturalmente, las jerarquías eclesiásticas se arrogaron el título de interpretes de la voluntad divina. En Roma, el Papa se convirtió en el faro doctrinal de la Iglesia Católica, dominante en Occidente, mientras en el este de Europa y Asia Menor se destacó la figura del Patriarca de Bizancio, que luego tras ser conquistada por los turcos musulmanes, se repartió entre los patriarcas de las diversas naciones (Grecia, Rusia, Rumanía, etc)

Todas estas autoridades eclesiásticas eran los guardianes de la ortodoxia, y sus decretos movilizaban, apoyaban y desencadenaban guerras y matanzas en el nombre de Dios.

La aberración suprema llegó cuando los mismos cristianos se enfrentaron unos contra otros aunque fueran creyentes de la misma iglesia. Católicos contra católicos, protestantes contra protestantes. ¿Cómo era lícito matarse entre ellos contraviniendo las enseñanzas fundamentales de Jesús?

Simplemente primero se toleró y justificó la guerra y la muerte de los no cristianos, luego pasar al enfrentamiento entre los propios creyentes ya fue mucho más fácil.

Por el advenimiento de las naciones. Cuando se rompió el imperio romano, surgieron reinos locales que configuraron más o menos las naciones que conocemos hoy. Estos reyes tenían ambiciones de conquista. Pero…¿por qué los obispos y el mismo Papa no condenaron estas guerras entre cristianos?

Porque el concepto de Dios había sido adulterado y el clero, enriquecido y corrompido por el poder y el dinero, apoyaba a los reyes y gobiernos. Aun más cuando surgió el nacionalismo. Por ejemplo, en la primera y segunda guerra mundiales, lucharon naciones nominalmente cristianas entre sí. Hitler era católico bautizado aunque no practicante, y ordenó la invasión de Polonia, nación de abrumadora mayoría católica. Muchos soldados alemanes eran también católicos. Incluso los obispos católicos alemanes llegaron a bendecir las tropas y en ellas figuraban capellanes castrenses que atendían las necesidades espirituales de los soldados. Nadie se opuso a la guerra por temor a ser declarados traidores. Ni el Papa, se atrevió a condenar la invasión y excomulgar a Hitler por su ataque a un pueblo católico.

La excomunión de Hitler hubiera supuesto un mazazo a las ambiciones de este personaje, que no hubiera podido castigar a la mitad del pueblo alemán que era católico. Pero el Papa no lo hizo aduciendo que sería perjudicial para los católicos alemanes.

La doctrina de la Iglesia era que primero estaba el deber patriótico. Era normal ver al clero mezclado con los ejércitos de cada parte, administrando los sacramentos a los moribundos, pero ninguno se oponía a la matanza en nombre de la Patria.

Los poderes del mundo habían logrado que el Cristianismo abdicara de sus principales postulados, y lo habían convertido en un cascarón vacío por dentro aunque por fuera mostraba una liturgia y unas catedrales esplendorosas.

¿Es Dios así? ¿Un jerarca dispuesto a eliminar a todo aquel que se oponga a sus designios? ¿ Un verdugo que se complace en atormentar eternamente a los pecadores? ¿O es el padre amoroso y paciente de la parábola de “El Hijo Pródigo”?

¿Es Dios masculino? ¿O hay en Él algo de femenino? ¿Acaso no es ni masculino ni femenino, pero la cultura patriarcal nos lo ha mostrado como un hombre, relegando a la mujer como un ser de segunda categoría?

Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo siglo que traerá muchos cambios, pero sobre todo, una elevación de la conciencia humana. Los seres humanos siempre hemos concebido a Dios en relación a nuestro nivel de conciencia.

Esperemos que Dios esté siempre por encima de nuestros conceptos. Jesús ya lo dijo en pocas palabras “Dios es Amor” y si es Amor, con mayúsculas, ya tenemos la seguridad de que todo lo que se ha dicho y escrito sobre Él, se queda corto en cuanto a lo que nos ama, pero nos respeta y nos deja a nuestro propio albedrío. En nuestras manos está ejercitar esa libertad para el amor o para el odio.

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¿COMO ES O DEBERÍA SER DIOS, SI EXISTE? (Parte 2ª)

¿COMO ES O DEBERÍA SER DIOS, SI EXISTE? (Parte 2ª)

En el artículo anterior, ya vimos de dónde procedía el Dios de la Biblia, YHWH, el Ser revelado a los hebreos por Moisés en el monte Sinaí.

Los expertos que han estudiado detalladamente el Pentateuco o cinco primeros libros que se atribuyen a este mítico personaje, concluyen que es imposible que escribiera los referidos libros, pues contienen multitud de estilos diferentes. Con seguridad son escritos inspirados en leyendas sumerias y pergeñados por diferentes personas en varias épocas.

La existencia de la figura de Moisés es cuestionada por los estudiosos, ya que su historia, incluída la epopeya de su nacimiento y abandono en el Nilo flotando en una cesta, está copiada de la leyenda del creador del primer imperio Acadio, Sargón, del cual se dijo que había sido arrojado al rio Eúfrates en una cesta de cañas por su madre y encontrado por una princesa. ¿Os suena de algo? Solo que la leyenda de Sargón es mucho más antigua que la de Moisés.

Tampoco en la multitud de inscripciones que se encuentran en Egipto, hay una sola mención a la esclavitud de los hebreos y su salida triunfal después de las plagas. Nada.

Figuras relevantes del judaismo mundial como Sigmund Freud, teorizó que en realidad los hebreos eran egipcios exiliados cuando la revolución religiosa monoteista de Akhenatón en la 18 dinastía, unos 1800 años antes de Cristo, fracasó.

Estos egipcios (según Freud) habrían emigrado a Canaan huyendo de la persecución religiosa de los adeptos a la antigua religión politeista, y llevaron consigo el fuerte sentimiento monoteista.

El caso es que como hemos visto en el anterior artículo, el Dios de la Biblia, o Antiguo Testamento, aparece como un Dios vengativo e iracundo, inflexible en sus castigos que incluían las matanzas de todos aquellos que se oponían a la conquista de Canaán por los hebreos.

No cabe duda de que todo el llamado Antiguo Testamento y la promesa “divina” de entregarles una tierra fértil, es una leyenda construida para justificar el glorioso origen y designios del llamado Pueblo de Israel.

Lo más interesante es que los nombres que abundan entre los hebreos, incluido el de Israel, derivan del nombre de un dios cananeo llamado “EL”, patriarca de dioses y padre de Baal ( que significa el Señor) que era el dios más importante adorado en la región hasta el triunfo del monoteismo israelita.

Recordemos los nombres de Gabriel, Rafael, Daniel, etc, todos ellos termina con el nombre del dios cananeo “EL”, y es porque realmente hubo una fusión entre las creencias primigenias hebreas con las influencias cananeas.

Pero surgió la figura de Jesús de Nazaret, al que se le atribuyó ser Hijo de YHWH y al mismo tiempo, Dios consubstancial (de la misma naturaleza)  al Padre, junto con el Espíritu Santo, formando una Trinidad de un solo Dios en tres Personas. Algo complicado de entender pero que aceptan casi todas las iglesias cristianas del mundo.

¿Cómo llegó a ser Jesús el Dios por excelencia del Cristianismo, relegando a su Padre a ser una figura imaginada como un anciano venerable que ha delegado todo el poder en su Hijo? (recordemos la leyenda del dios “El” y su hijo Baal)

La fe en Jesús de Nazaret, llamado también Jesucristo, surje a partir de los escritos denominados “Evangelios”, que significan “Buena Noticia”, los cuales se escribieron al menos el primero de ellos, unos 100 años después de la muerte de Jesús.

Los Evangelios, no fueron escritos por testigos directos de su vida, es decir, por sus apóstoles, salvo tal vez el de San Mateo que es el único que se escribió originalmente en arameo (un dialecto del hebreo) Los otros tres se escribieron en griego y por terceras personas que solo tenían referencias de lo acontecido, por eso hay contradicciones de fechas y lugares entre ellos.

Adicionalmente, se sabe que existían, en los primero siglos del cristianismo, multitud de “Evangelios” que recogian los hechos y palabras de Jesús. Pero todos ellos fueron declarados “apócrifos”, es decir, falsos o sin valor doctrinal.

En los cuatro Evangelios, elegidos por el concilio de Nicea, presidido por el emperador Constantino, el cual no era cristiano sino adepto de Mitra (luego veremos cómo influyo ésto en el cristianismo naciente) la figura de Jesús se adapta a los versículos del Antiguo Testamento, interpretando éstos como una promesa de Mesías al sojuzgado pueblo judío.

Recordemos que los hebreos sufrieron durante su historia multitud de invasiones: Asirios, Babilonios, Griegos y Romanos. Éstos fueron los últimos ocupantes del país, y durante esa época de la ocupación romana nació y murió Jesús.

El pueblo judío esperaba un Mesías, que significa Ungido, es decir líder o rey liberador (los reyes hebreos tenían que ser ungidos por el Sumo Sacerdote o profeta destacado) los cuales eran confirmados con una unción de aceite de oliva bendecido en la cabeza.

Los judíos esperaban a un guerrero, un hombre decidido y valeroso, gran estratega que uniera al pueblo y derrotara a los romanos expulsándolos del país para siempre.

Pero el líder que surgió entre ellos fue un místico. Jesús predicaba mansedumbre, paz y amor, y se desvinculaba de la política. Lo más importante es que describía a Dios, a YHWH no como un patriarca colérico, sino como un padre amoroso y paciente dispuesto a perdonar. Fue una auténtica revolución que le granjeó muchos enemigos entre los creyentes ortodoxos del judaísmo.

Aunque el pueblo llano (según los Evangelios) lo seguía y admiraba por sus continuos y fantásticos milagros, la élite gobernante judía lo odiaba y, defraudada por el mensaje de paz y amor incluso hacia los enemigos, le condenó a a muerte por la blasfemia de insinuar que era el Hijo de YHWH, aunque nunca lo afirmó rotúndamente en público.

Siempre según los Evangelios oficiales de la Iglesia naciente, Jesús fue crucificado, aunque el castigo que se aplicaba a los blasfemos era normalmente otro, se les inmovilizaba y se les introducía una soga ardiendo por la boca hasta la muerte.

El suplicio de crucifixión era romano y se aplicaba a los esclavos fugitivos, ladrones y asesinos. Siguiendo a los Evangelios, al tercer día Jesús resucitó y salió de su tumba milagrosamente para después “ascender” a los Cielos y sentarse a la derecha del Padre  para la eternidad, desde donde vendrá algún día a juzgar a vivos y muertos, es decir, a toda la Humanidad desde el primer hombre y mujer hasta el último.

Según la Igllesia, los réprobos irán al fuego eterno (un castigo cruel y desproporcionado) y los rectos iran a la Gloria eterna junto a Dios.

Sobre esta historia se ha construido una religión llamada Cristianismo por la traducción al griego de la palabra judía Mesías, ésto es, Cristo. Es interesante que el nombre de referencia de una religión que surgió en Judea, derive de una palabra griega, pero es que el griego era entonces la lengua internacional culta del mundo romano y heleno desde Persia hasta Britania y todo el norte de África, incluido el Oriente Medio.

Sin embargo, el llamado Cristianismo es sospechoso de haber sido infiltrado por ideas ya pre-existentes siglos atrás. por ejemplo, Jesús nace en una cueva o pesebre de una madre Virgen y ocurren prodigios en su nacimiento, tiene doce discípulos, lucha contra el mal, es ejecutado y resucita al tercer día en Primavera.

Ya existían mitologías paganas que describían al hijo de algún dios, que era asesinado y resucitaba a los tres dias o en Primavera coincidiendo con el renacimiento de la Naturaleza. Por ejemplo los dioses Atis, Sabacio, Adonis, Dionisos y Mitra. Pero el más interesante es Mitra por su similitud al Cristianismo, y recordemos que era la fe de Constantino, todopoderoso emperador romano bajo cuyo mandato se legalizó el Cristianismo y se concluyó la divinidad de Jesús, igual a YHWH, algo que muchos cristianos de la época rechazaban y hoy no creen los judíos.

Mitra, un dios iraniano de aproximadamente 600 años antes de Cristo, guarda curiosas similitudes con el nacimiento, vida y muerte de Jesús e incluso con las ceremonias de su Iglesia.

Mitra era según su mitología, hijo del dios del bien Aura Mazda, en oposición al dios del mal Arhiman (¿Os recuerda a YHWH y Lucifer?) Mitra nació en una cueva o roca, rodeado de un buey y una mula un 25 de Diciembre (!!!!!!) fue adorado por pastores y magos, predicó junto a doce discípulos y murió asesinado, resucitando a los tres días. ¿Increíble? Visitad en Internet o comprad libros sobre Mitra, aunque no hay muchos, porque todo lo que podía dañar al cristianismo fue destruido.

Los templos de Mitra eran subterráneos (se dice que en lo profundo del Vaticano hay un templo de Mitra) en memoria de la gruta donde nació el dios. En la entrada había una pila con agua bendita y la ceremonia principal era comer un pan bendecido como si fuera el cuerpo del dios. ¿Os recuerda algo? Mitra era el dios del sol, y su día de fiesta era el Domingo, mientras que el día de fiesta de los primeros cristianos era el sábado. Pero más tarde, el emperador ordenó cambiar la fiesta cristiana al domingo, llamado “día del sol”. En latín se llamó “Día del Señor” ( Señor es Dominus,  y de esta palabra latina se deriva Domingo) pero en inglés sigue llamándose “Día del sol” o Sunday.

También la fiesta del nacimiento de Cristo ( no se sabe exactamente cuando nació) se instauró el 25 de Diciembre, que era el mismo día del nacimiento del dios Mitra. Todo ello contribuyó a que los devotos de Mitra pudieran cambiar su fe por la de Jesucristo, ya que la semejanza entre ambos personajes era cada vez mayor. Incluso el mitraismo habla de un Juicio Final, donde toda la Humanidad será juzgada por el dios, y los réprobos enviados a un Infierno, pero no un Infierno eterno, sino por un tiempo de penitencia proporcional a los pecados de cada uno, tras el cual todos entrarían en la gloria de Aura Mazda.

Tal era la semejanza entre ambas religiones, que un autor cristiano del siglo VI dijo que el diablo, sabiendo que iba a nacer Jesucristo, construyó siglos antes una religión parecida para desprestigiar la  verdadera que vendría siglos después. Como vemos, una excusa pueril.

La verdad que pudo ocurrir probablemente es que Constantino, devoto de Mitra, al igual que la mayoría de las legiones del ejército, influyó determinantemente para que la nueva religión cristiana que empezaba a nacer en su imperio, tuviera una parte importante de mitraismo, de manera que pudiera ser aceptada fácilmente por sus súbditos. En pocas palabras, transformó a Mitra en Jesús y a Jesús en Mitra, empleando y mezclando ambas mitologías.

Los obispos cristianos del siglo IV pactaron estas modificaciones, ya que desde ese momento contaban con la protección del estado y el reconocimiento como magistrados del imperio, con buenos sueldos y criados, palacios y prerrogativas casi de príncipes, aparte de que se reconocía a Jesús como Dios nada menos, algo que hasta entonces era discutido y no aceptado sobre todo por los cristianos de procedencia judía.

Muchos obispos, entre ellos Arrio, se negaron a aceptar estas imposiciones, formando lo que se llamó Arrianismo, que fue proclamada herejia por no reconocer la consubstancialidad entre el Padre y el Hijo, y Dios a los dos por igual.

El Arrianismo perduró hasta después de la desaparición del Imperio Romano de Occidente, pero finalmente fue desapareciendo. A partir del concilio  e Nicea, pocos cambios hubo en el Cristianismo, salvo el Cisma de Oriente con la separación de la Iglesia Ortodoxa que no reconoce al Papa como autoridad máxima y Vicario de Cristo, y el Cisma de Occidente con la aparición del protestantismo debido a la reforma de Lutero.

En resumen, las principales religiones del mundo podríamos definirlas así. El Cristianismo, el Islam, El Hinduismo, el Budismo y el Judaismo. Otras con menos fieles son el Sintoismo japones y el Animismo de los pueblos indígenas primitivos.

De todas ellas, tres pertenecen a un tronco común y derivan unas de otras. El Judaísmo dio origen al Cristianismo y de estas dos nació el Islamismo. Las tres coinciden en que hay un solo Dios (aunque el Cristianismo dice que son tres personas en un solo Dios) mientras que Judaísmo e Islamismo mantienen que Dios es UNO e indivisible sin hijos ni esposas, y por supuesto masculino. El Cristianismo también defiende la masculinidad sin dudas de Dios, aunque el Catolicismo y la Iglesia Ortodoxa hayan incorporado la figura de la Virgen, la madre terrenal de Jesús, elevada a la categoría casi de diosa, pues se le honra en los altares bajo miles de advocaciones, y realmente al pueblo llano le cuesta diferenciar el tipo de culto que se le ofrece como distinto al que se rinde a Dios.

El Hinduismo es la religión predominante en la India. Aunque tiende a presentar un dios supremo Brahmán, permite la existencia de muchos dioses menores, aunque los tres principales o Trimurti (Trinidad) son Brahmá, Visnú y Shiva. Todos ellos tienen esposas, diosas como Khali o Parvati. El Hinduismo es permisivo y tolera el culto a diversos dioses y diosecillos ya que  asume que todo el mundo no tiene la suficiente formación intelectual y espiritual como para entender la existencia de un ser superior supremo.

Del Hinduismo nació el Budismo. fundado por Gautama en el siglo VI antes de Cristo. En realidad el budismo no tiene dios alguno, ya que aunque intuye la existencia de un posible ente supremo, no lo cree necesario, pues su esencia es la búsqueda de la iluminación personal y el abandono de maya, o ilusión de este mundo para encontrar la divinidad que anida en el alma humana.

El Sintoismo es la religion ancestral del Japón, y cree en dioses y diosas, por ejemplo la diosa principal es Amaterasu o la diosa del sol. Venera los espíritus de la naturaleza.

Los chinos tienen multiud de diosecillos a los que llaman “el Cielo” que se adapta a cada manifestación de la vida, la fortuna, el amor, la buena suerte, etc.

El animismo es el culto a los espíritus de la naturaleza, un árbol una piedra, un animal o un río pueden tener espíritu e influir en la suerte de los humanos.

El mensaje principal de las religiones más importantes es que debemos seguir los designios de Dios que ha plasmado en libros sagrados (la Torá, la Biblia, el Corán, los Vedas, etc) y los consejos de sus representantes, los sacerdotes, mulhás, imanes, pastores, reverendos… o de lo contrario seremos castigados al morir, ya que el ser humano consta de al menos dos entidades, el cuerpo y el espíritu que se libera al morir. Este espíritu puede sufrir o gozar en la otra vida o reencarnarse, según su karma (balance de acciones buenas y malas) en una vida más o menos buena en el futuro.

En definitiva, la humanidad en su mayor parte tiene en general, fe en un dios o dioses que al final de nuestra vida nos darán premio o castigo, como si fuéramos niños juzgados por sus padres. Y en realidad éste es el modelo que se ha tomado para definir a Dios, un Padre severo capaz de castigar con tormentos eternos a sus hijos díscolos.

Cuando era estudiante de bachiller, en clase de religión (católica) le pregunté al sacerdote que nos la impartía, que si dos seres que se amaban, uno iba al infierno y el otro al cielo, el que iba al la Gloria sufriría viendo que su esposo o esposa, hijo o hija amados serían atormentados con fuego para siempre jamás.

El sacerdote me miró sorprendido y me respondió: “No sufrirán por la suerte de sus seres queridos porque comprenderán que se merecen el castigo” Pero yo no estaba de acuerdo. En primer lugar me era difícil entender que un Dios que predicaba el amor a los enemigos fuera capaz de tener unas cámaras de tormento eternas. Y por otro lado no podía comprender cómo si viera a mis hijas condenadas a esas cámaras horrendas, entendiera que se merecían el castigo y sería muy feliz en el Cielo, pensando que mis hijas se quemaban atrozmente para siempre, a no ser que me borraran la memoria o me drogaran.

Por lo tanto, mi conclusión fue que realmente no podía existir esa condena eterna, que era una invención de los religiosos y autoridades para tener sujeto al pueblo a sus leyes muchas veces injustas. pero entonces… ¿cómo debería ser Dios si es que realmente existe?

Lo veremos en el próximo artículo

 

 

¿POR QUÉ NOS GUSTA HACERNOS LA VÍCTIMAS?

¿POR QUÉ NOS GUSTA HACERNOS LA VÍCTIMAS?

Muchas personas prefieren en la vida “hacerse las víctimas” a la menor ocasión de parecerlo porque este papel tiene sus ventajas. Te vuelves el centro de atención y todo el mundo se compadece de ti, incluso tú mismo. Además podemos culpar a las circunstancias  de la vida o a otras personas de nuestros problemas, defendiendo así nuestra autoestima.

Sin embargo, no nos damos cuenta de que hacernos la víctima es totalmente perjudicial para nuestra vida, pues todo lo negativo que nos ocurre volverá a repetirse indefinidamente. Somos realmente auténticos “creadores” de nuestra realidad, y si pensamos que la vida es injusta, dura, difícil de vivir y llena de dificultades, eso es lo que vamos a tener.

Somo responsables de nuestra realidad, de lo que nos suele acontecer, y si vemos la vida con optimismo, positividad y seguridad, no nos quepa duda de que así va a acontecer.

La psicología y la física cuántica lo afirman. Las personas con seguridad y optimismo se fijan más en las oportunidades, se aperciben antes y mejor de las señales que indican una mejora posible en sus vidas, mientras que las personas negativas, tendentes a la depresión, amargadas y tristes, no solo no “ven” las oportunidades, sino que además, si las perciben, piensan que no son suficientemente buenos o adecuados para optar a ellas o que van a ser rechazados de antemano.

Al margen de ello, está demostrado que cuando una persona fluye con la vida, acepta los cambios y está en paz con el mundo y consigo mismo, ve realizado sus sueños tarde o temprano, es cuestión de desearlos con fuerza y esperar con confianza.

Lo he comprobado personalmente en varias ocasiones, la vida quier proporcionarte aquello que tú deseas para tu felicidad, pero tiene que coordinar multitud de circunstancias y sueños de otras personas para llegar a conseguirlo.

No seas “víctima” de nada. Mas bien procura ser “superviviente”, “resiliente” (resiliencia es la capacidad de hacerse más fuerte ante o debido a las adversidades de la vida) y todo mejorará, tanto social como económicamente. Márcate un objetivo, piensa en él, deséalo con todas tus fuerzas y relájate, deja que la vida empiece a mover sus engranajes y te dé lo que ansías. Pero no perjudiques a otros, no “trepes” por encima de los demás, mantente sereno, humilde pero firme en tus derechos y dignidad, busca la paz en tu interior y en el exterior y todo llegará. No lo dudes.

 

FELICIDAD DURADERA…¿ES POSIBLE?

FELICIDAD DURADERA…¿ES POSIBLE?

Todos y todas buscamos la felicidad. Trabajamos, luchamos, nos esforzamos en conseguirla, en perseguir nuestros sueños. A veces los alcanzamos pero…entonces apenas podemos ser felices por un tiempo. Las circunstancias cambian, la fortuna es esquiva y voluble, los amores se marchitan o la enfermedad y la muerte puede arrebatarnos a la persona amada y todo se derrumba a nuestro alrededor.

Las depresiones (antiguamente llamadas tristeza o melancolía) surgen cuando no conseguimos aquello que pretendemos que puede hacernos felices, y somos presa del desánimo, del hastío, de la languidez, del rendirse para siempre, del no hacer nada porque consideramos que ya es inútil toda lucha, todo esfuerzo. Y recurrimos a las pastillas, al Prozac, a ser zombis en vida, a las drogas , a evadirnos de la realidad que no nos gusta.

Los místicos han analizado, meditado el por qué podemos dejar de ser felices o incluso no serlo nunca, y han hallado una solución esperanzadora y sublime. Las conclusiones de sus experiencias son que si fundamentamos nuestra felicidad en cosas, personas, riquezas, poder…la vida puede arrebatarnos todo eso en un instante. Si pretendemos ser felices solamente alcanzando unas hipotéticas metas materiales, será una felicidad de espejismo, porque esas metas pueden desaparecer.

Incluso si pretendemos ser felices consiguiendo el amor de una persona y compartiendo la vida con ella, todo puede terminar, todo lo que hay en esta vida puede ser eliminado, perdido, y entonces se acaba la felicidad alcanzada y soñada y empieza el sufrimiento.

Pero hay una felicidad que nunca puede ser arrebatada porque su fundamento no puede morir, ni enfermar ni desaparecer por un cambio político o económico. Es la felicidad fundamentada en nuestro ser auténtico, en nuestro yo profundo que está ligado a la eternidad, a lo divino.

Busca, explora en tu interior, conócete a fondo, más allá de tu aspecto, de tu género, de tus circunstancias sociales y económicas. Tú eres una persona única y maravillosa dotada de entendimiento, voluntad y libre albedrío. Profundiza en ti y sentirás una alegría y una felicidad que nada te puede arrancar. Y hay algo maravilloso, y es que cuando te encuentras a ti mism@, cuando estás alinead@ con tu verdadero ser, todo conspira para que consigas tus sueños, porque la vida está a nuestra disposición, preparada para darte lo que quieres, pero no lo puede hacer si vives aferrado a tu personalidad social falsa, esa que te han impuesto desde que naciste, cultura, creencias, actitudes, ideas.

Sacúdete el polvo de tu ser, búscate dentro de ti y todo lo demás se te dará por añadidura. No es solo misticismo, la ciencia ha corroborado que somos creadores de nuestra realidad en el nivel de las partículas subatómicas.

¿Quieres ser feliz para siempre? Busca tu verdadera esencia.

¿PERO…HAY HOMBRES MALTRATADOS?

¿PERO…HAY HOMBRES MALTRATADOS?

Cada vez que escribo algo en contra de la violencia de género a propósito del asesinato de una mujer a manos de su pareja, surgen algunas voces de hombres que me indican la necesidad de decir algo también sobre los hombres maltratados por las mujeres.

Y lamentablemente existen, incluso todos los años hay alguno asesinado, aunque desde luego no son tantos como las mujeres. La prensa apenas se hace eco de algún caso, y en la televisión no existen, lo cual es bastante injusto.

La cuestión es…¿por qué un hombre maltrata o asesina? ¿Tiene los mismos motivos desencadenantes que una mujer cuando ésta lo hace también?

Pues no, no tienen los mismos motivos, al menos en la mayoría de los casos. Generalmente el hombre maltrata o asesina a su pareja por celos, posesión, machismo, despecho y sentido de superioridad y propiedad sobre la mujer.

Por contra, las mujeres maltratan al hombre de otra manera, ya que son físicamente más débiles y por lo tanto, salvo muy escasas excepciones de hombres enclenques y mujeres fornidas, recurren a métodos más sibilinos, solapados, maliciosos que van socavando la autoestima y paz del infortunado.

Tampoco los métodos de matar son los mismos. El hombre por ser más musculoso, recurre a la fuerza bruta y suele golpear, apuñalar o disparar. La mujer recurre al veneno o aprovecha un descuido o el sueño de su víctima para perpetrar la agresión.

Los motivos de las mujeres suelen ser algo distintos a los del hombre. Aunque también pueden aparecer los celos o el miedo al abandono, priman la necesidad de acabar con la relación para sentirse libre y empezar una nueva vida

Los motivos económicos podrían tener peso en ambos casos, aunque el hombre puede matar o agredir más por impulso, llevado por las emociones del momento, pero puede existir previamente un cálculo frío de las consecuencias económicas de una separación o divorcio.

En las mujeres maltratadoras o asesinas, el cálculo económico suele estar muy presente, sobre todo cuando se emparejan con un hombre con la previsión de sacarle todo el dinero que puedan y dejarlo “seco” y abandonado en cuanto vean que no pueden conseguir más.

Otra tipología de mujer maltratadora es aquella que quiere imponerse al hombre desde el principio, controlando sus ingresos y gastos, mostrándose extremadamente celosa y desconfiada y haciendo de la vida del varón un auténtico infierno, llegando a la agresión puntual mediante arañazos, tirones de pelo o golpes. Generalmente se trata de hombres de buen carácter, respetuosos con las mujeres que sienten vergüenza y no se atreven a denunciar, ni contestan a la agresión, limitándose a defenderse y evitar el mayor daño posible. En este caso suele decirse que la mujer “lleva los pantalones”.

Otro tipo de maltrato se produce cuando la mujer denuncia falsamente a su pareja como venganza por celos o para conseguir ayudas. Afortunadamente parece que las denuncias falsas solo son un pequeño porcentaje de las que se producen, y existen medios para comprobar la veracidad, aunque no siempre se consigue. Yo creo que las mujeres que denuncian en falso hacen un daño terrible a todas, pues dan pábulo a los que gritan que la mayoría de las denuncias son inventadas y a que la ley favorece descaradamente a las mujeres y perjudica a los hombres, a pesar de que la Constitución proclama la igualdad ante los tribunales.

En definitiva, y aunque existen hombres maltratados e incluso algunos son asesinados, no puede compararse en cantidad ni en motivos, con el maltrato hacia las mujeres. Éstas son asesinadas y golpeadas simplemente por ser mujeres y más débiles físicamente, por machismo puro y duro heredado de nuestra cultura judeo-cristiana, porque se las considera seres inferiores y propiedad del hombre.

Los hombres son maltratados  por despecho, celos, motivos económicos, ansias de libertad o ira, pero no por ser considerados inferiores, esa es la enorme y principal diferencia. Si conseguimos que los varones consideren iguales a ellos a las mujeres en deberes y derechos, se acabarán los crímenes “porque es mía”, aunque siempre existirán asesinatos por otros motivos, desgraciadamente.

LA ESTRATEGIA DEL TERROR

LA ESTRATEGIA DEL TERROR

En poco menos de una semana, dos mujeres más han sido asesinadas en España, una en Alcobendads(Madrid) y otra en Alcolea del Río (Sevilla) En Alcobendas, también fue asesinado un hijo de la víctima. Los tres crímenes han sido ejecutados por sendas exparejas sentimentales de las dos mujeres.

Lo realmente importante es saber cómo un hombre puede llegar a ser un asesino de su propia compañera sentimental, y si ésta podría haber previsto el fatal desenlace observando la conducta, y estrategia de su futuro asesino.

Aunque parezca extraño, existe un “modus operandi”, es decir, una estrategia que siguen habitualmente todos aquellos futuros maltratadores machistas que pueden llegar a ser en determinadas circunstancias, asesinos despiadados capaces de matar incluso a sus propios hijos con tal de hacer daño a su pareja, o eliminar todo rastro de conexión con ella.

Podríamos resumir esta estrategia en estos pasos: 1) Elección de la víctima, 2) Seducción, 3) Aislamiento y  violencia piscológica, 4 ) Violencia física, 5) Exigencia de sumisión total, y en caso de rebelión o protesta de la víctima, amenazas de muerte y/o asesinato.

Lo primero que hace un personaje de esta calaña es elegir a su víctima. Suelen ser mujeres de buen carácter con necesidad de cariño y atención. La estrategia siguiente es seducirla con toda clase de comportamientos románticos y cariñosos, con detalles sentimentales, atenciones, bonitas palabras, dulces promesas y un comportamiento más que correcto y galante.

La futura víctima suele caer rendida ante las atenciones y muestras de amor de su futuro verdugo. Una vez conseguida la seducción y entrega, el individuo empieza a desarrollar la estrategia del aislamiento. Con sutiles frases trufadas de razones amorosas (“Nadie te quiere como yo”, “Tus amigas te tienen envidia”, “Tu familia no te quiere” etc) el carcelero va separando a su victima de aquellas personas que podrían significar un apoyo social o moral (“Te quiero solo para mí”, “Te amo tanto que no soporto que tengas amistad o cariño con otras personas”) Si tenía un empleo, procura que lo deje (“Porque no puedo soportar los celos de tus compañeros de trabajo”) o cualquier excusa fundamentada en el gran amor que le profesa.

A continuación, ya tiene a su víctima lista para sacar a relucir su auténtica personalidad depredadora y dominante. Empieza a exigir que cambie su forma de vestir, de maquillarse, a controlar sus salidas incluso a la compra, a fiscalizar el gasto y el dinero de la casa, a reñirle y gritarle por cualquier causa leve.

Poco a poco va elevando las exigencias de obediencia y sumisión, al mismo tiempo que va deteriorando la autoestima de la mujer cuestionando todo lo que hace, dice o piensa (“No sirves para nada”, “Cada día estás más gorda o fea”, “Eres una inútil” “Si no fuera por mí te morirías de hambre”)

Si la mujer protesta o le discute empieza la violencia física, empujones, golpes a los muebles, rotura de objetos, y finalmente bofetadas y más tarde puñetazos o patadas.

En este momento, la mujer es ya un guiñapo sin voluntad apenas, machacada moral y físicamente y sin nadie a quien acudir, por miedo o por vergüenza. Solo le quedan dos caminos: rebelarse y denunciarlo pidiendo la separación, o aceptar la total sumisión y humillación convirtiéndose en poco más que una esclava dispuesta a recibir de vez en cuando una paliza a capricho de su amo y verdugo.

Ante la denuncia, el maltratador suele reaccionar de manera violenta, aunque se contendrá si hay vigilancia policial, pero esperará su momento y ocasión para tomar cumplida venganza de su “humillada superioridad machista”

Es clásica la frase que se ha repetido cientos de veces en novelas y películas “O es mía o para la tumba”, en un afán de posesión inaudita que coloca a la mujer en el mundo asimilándola a un artículo de propiedad del varón como la casa, el automóvil o un reloj de pulsera.

Ya en los diez mandamientos que se citan en la Biblia, y que según ésta, Dios entregó a Moisés (no en los que dice el Catecismo) la mujer es comparada con la hacienda o el asno del prójimo a quien no hay que envidiar por sus propiedades. Por lo tanto ¿ de qué nos asombramos si existen hombres que la siguen considerando así?

Lo realmente preocupante es que las mujeres no tengan interés por conocer estas estrategias de los futuros maltratadores, o ignoren que existen estas estrategias, ya perfectamente contrastadas, o que las autoridades no se esfuercen para que sean conocidas.

Detectados en sus primeras etapas de aislamiento, y negándose a  cumplir sus deseos y terminando la relación en estos momentos, se evitarían gran parte de los crímenes por violencia de género. También sería bueno que ya en la escuela primaria, y luego en la secundaria, existieran asignaturas de relaciones sociales de pareja y de enseñanza de respeto mutuo entre géneros.

Luchemos para que los partidos políticos, donde las mujeres cada vez tienen mayor presencia, promuevan una nueva educación para la convivencia pacífica entre hombres y mujeres.

LA BULIMIA, SUFRIMIENTO SIN FIN.

LA BULIMIA, SUFRIMIENTO SIN FIN.

El artículo anterior trataba de la anorexia, pero muchas veces este trastorno aparece junto con otro llamado bulimia.

¿Qué es la bulimia? Puede presentarse sola o con anorexia, ambas están relacionadas y una anoréxica puede caer en la bulimia y una bulímica puede caer en la anorexia, las separa una línea muy delgada.

La bulimia es un trastorno de la alimentación, como la anorexia. Las personas que la sufren (casi en un 90% mujeres jóvenes) quieren adelgazar haciendo una dieta estricta, pero sienten deseos incontenibles y ansiedad por comer precisamente los alimentos más prohibidos en los regímenes para adelgazar: los dulces, las pastas, las patatas fritas, las hamburguesas grasientas, los helados…

Sufren un fuerte deseo que no pueden superar y de vez en cuando sucumben y se dan grandes atracones de los “alimentos prohibidos”. Ello les genera un gran sentimiento de culpa al haber sido tan débiles, y la sensación de que han perdido el terreno ganado a su obesidad real o imaginaria.

Entonces toman una medida drástica, van al baño y vomitan introduciéndose los dedos en la garganta. Esta secuencia de comilonas y vómitos se va repitiendo en el tiempo y convierte su vida en un infierno, o las hace caer el una brutal anorexia y depresión

Generalmente detrás de este trastorno subyace una baja autoestima, un conflicto personal y familiar. No están satisfechas con su físico y quieren cambiarlo a toda costa para ser reconocidas como esbeltas y bellas, o que las halaguen por haber adelgazado. Viven obsesionadas con la comida y el peso.

La solución a este problema pasa por tratamientos psiquiátricos y psicológicos, comprensión y mucho cariño, ya que la falta de amor suele ser el principal problema en el fondo. Lo importante es que estas personas se sientan aceptadas sea cual sea su aspecto, pero ésto suele ser difícil en nuestra sociedad colonizada culturalmente por modelos de mujer guapas y delgadas. Una relación amorosa frustrada, un comentario de las amigas acerca de su gordura, risitas de chicos sobre alguna parte del cuerpo, puede hacer que una persona caiga en la bulimia y / o la anorexia. Tengamos cuidado cuando criticamos a alguien alegremente, podemos hacerle mucho daño.

Cada persona es única y tiene valores especiales que debemos respetar y apreciar.