OBESIDAD, UNA CUESTIÓN DE EMOCIONES INCONTROLADAS

OBESIDAD, UNA CUESTIÓN DE EMOCIONES INCONTROLADAS

Cada día, hay más personas obesas en el mundo. Sobre todo en los países industrializados o el llamado “Primer Mundo”. Pero donde está siendo ya una auténtica epidemia de proporciones alarmantes, es en Estados Unidos, precisamente la nación que tienen el mayor PIB (producto interior bruto) Unos 18,5 billones de dólares USA (18,5 millones de millones) El PIB es la suma del valor de todos los productos, propiedades, transacciones comerciales, servicios y valores que forman parte de la economía viva de un país.

Se podría pensar que estar “gordo” u obeso debería ser saludable y una imagen de poder y riqueza, ya que demostraría que esa persona está bien alimentada porque tiene los recursos necesarios para ello. Es lo que se pensaba hace unos 100 años, aunque entonces no se llegaba a los estados de gran obesidad mórbida como se ven ahora por las calles estadounidenses. Nuestros abuelos y bisabuelas estaban ligeramente “gruesos” gorditos, y se les suponía seres felices y saludables. Por otro lado, la delgadez se asociaba con la poca salud, la pobreza o las preocupaciones. La enorme incidencia por entonces de la tuberculosis en la población general, se cebaba con mayor encono en las familias de bajo nivel económico, que se alimentaban mal y vivían en entornos insalubres de viviendas con poca luz, alta humedad y poca defensa contra el frío; y a todo este escenario solía añadirse largas jornadas de agotador trabajo necesario para subsistir.

Pero en estos tiempos parece que todo ha cambiado. Ahora, las mayores obesidades mórbidas y casi monstruosas, de personas jóvenes que apenas pueden moverse y que pueden llegar a pesar más de 300 kg., se producen entre las clases de nivel económico medio-bajo y bajo. Por el contrario, las clases más favorecidas por la fortuna, presentan poca incidencia de obesidad mórbida. Últimos estudios científicos llevados a cabo por prestigiosas universidades, certifican que los años de vida son más cortos (la gente muere más joven) entre la población de menos recursos económicos que entre los ricos.

Y no es que haya hambre en los Estados Unidos, sino que precisamente los alimentos que mayor incidencia tienen en la obesidad, son los más baratos y al alcance de la población con menos recursos. La harina refinada de trigo, el azúcar, el arroz descascarillado, los refrescos, los helados, la leche, las patatas fritas, las grasas animales y vegetales refinadas y saturadas, e incluso las hidrogenadas, y todo lo que se puede cocinar con ellos.

Sin embargo los alimentos más saludables y que evitan la obesidad como las verduras, la carne de calidad, el pescado, las grasas vegetales de primera presión en frío insaturadas, las frutas y las legumbres, son muy caras.

Por otra parte, las industrias alimentarias con su enorme poder económico, bombardean constantemente las mentes de los consumidores con su publicidad de los productos elaborados y procesados industrialmente para aumentar sus ventas. En general, estos productos de alimentación de fuerte consumo llevan en su composición azúcar y harinas refinadas de trigo.

Por todas partes proliferan restaurantes de comida “rápida” también llamada “basura” compuesta por hamburguesas de carne picada con alto porcentaje de grasa animal, pan de harina refinada y patatas fritas en grasas enormemente insanas. También abundan las Pizzerías, cuya base es principalmente, como no, las harinas refinadas de trigo, y de postre todos recomiendan en sus cartas, helados o tartas, llenos de azúcar, leche y más grasas saturadas, y añadido, como remate, todo ello acompañado de refrescos (colas, naranja, limón, etc) llenos de azúcar. Toda una bomba de calorías y de alimentos con AIG (alto índice glucémico) que saturan el organismo de glucosa, el cual no sabe qué hacer con tal aumento y lo transforma en grasa que almacena en nuestros tejidos adiposos.

Se ha descubierto, que el azúcar es adictivo, incluso más que la cocaína, y ya en las más avanzadas universidades, aun con la oposición de las grandes empresas alimentarias, la han calificado como una sustancia adictiva, tanto como las drogas más conocidas.

Por otro lado, las personas que se abandonan a comer compulsivamente grandes cantidades de patatas fritas, bollería industrial, pastas y dulces, lo hacen porque tienen la necesidad de “llenar” sus carencias emocionales y problemas sentimentales. La ansiedad que les originan sus emociones negativas, la calman con la comida de alimentos fuertemente energéticos ricos en azúcares, es decir hidratos de carbono con AIG. Estos productos, cuando llegan al estómago e intestino, se convierten rápidamente en glucosa (un tipo de azúcar necesario para alimentar nuestras células de energía) tan rápidamente que proporcionan un estado de bienestar parecido al de las drogas neurodepresoras, generando que el cerebro libere endorfinas, la hormona de la felicidad.

Pero estos alimentos tan baratos y con tantas calorías tienen dos efectos negativos que minan nuestra salud, por un lado hacen trabajar de manera brutal a nuestro páncreas, la glándula que produce insulina, hormona necesaria para que la glucosa entre en las células, y por otro lado, mata nuestra microbiota, las bacterias simbióticas “buenas” que tenemos en el intestino y que son imprescindibles para la salud.

Y no acaban aquí los perjuicios de consumir la comida rápida en abundancia. Se ha comprobado mediante estudios científicos, que alimentarse a menudo con este tipo de comida y tener obesidad, puede acarrear enfermedades, como problemas cardiocirculatorios, diabetes y cáncer.

Piénsatelo mucho antes de basar tu alimentación en hamburguesas, patatas fritas, helados, tartas, pastas, dulces, pizzas y refrescos. No solo está en juego tu figura, sino también tu salud y tu vida.

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¿QUIERES VIVIR UNA LARGA VIDA EN BUEN ESTADO DE SALUD? HAN ENCONTRADO LA FORMA DE CONSEGUIRLO.

¿QUIERES VIVIR UNA LARGA VIDA EN BUEN ESTADO DE SALUD? HAN ENCONTRADO LA FORMA DE CONSEGUIRLO.

Existen varias zonas del mundo donde la gente vive más años y con mejor salud. Es normal llegar a los 100 años sin achaque graves, con buena movilidad, vista, oído y mente. Uno de esos lugares es el pueblo italiano de Pioppi, donde se ha llevado a cabo un concienzudo estudio para saber por qué en ese pueblo, las personas viven muchos más años que en el resto de Italia y de Europa, y además, en muy buenas condiciones.

Parece que las conclusiones a las que han llegado los científicos, es que la gente de Pioppi come una dieta mediterránea perfecta basada en verduras, legumbres, frutas, pescado más que carne, poca pasta y harinas refinadas, pocos fritos y muy pocos dulces. Y por supuesto, nada de comida procesada industrialmente, incluso los embutidos se los hacen ellos.

Además, tiene una buena vida social y se mantienen activos hasta la muerte, es decir, hacen ejercicio, beben poco alcohol, más bien algo de vino que producen sus campos y en cuanto a grasas, consumen el aceite de oliva virgen extra.

Tampoco fuman demasiado. Los resultados de esta dieta es que no existen personas obesas, ni diabéticas, ni con alzheimer, ni con cardiopatías; 90 años es una edad muy corriente entre ellos conservando buena salud.

Parece que la clave de todo es el AZÚCAR, que ellos apenas toman en el café y alguna fiesta excepcional. Gary Taubes, científico y periodista, uno de los mayores divulgadores de ciencia del mundo, ha escrito un libro titulado “El caso del azúcar otra vez” donde analiza que las enfermedades más corrientes en los países modernos industriales: la diabetes, las cardiovasculares y el cáncer, se producen con mayor frecuencia en donde se consumen más cantidades de azúcar. Es decir que existe una correlación positiva, a mayor consumo per cápita de azúcar, mayor incidencia de colesterol elevado, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y cáncer de algunos tipos.

Incluso se ha comprobado que cuando habitantes de una región donde seguían una dieta mediterránea o similar, pasaban a residir en otro país y cambiaban a una frecuencia excesiva de comida procesada o comida basura (hamburguesas, patatas fritas, perritos calientes, pizzas, bebidas refrescantes dulces, postres dulces, helados, empezaban a desarrollar las mismas enfermedades que el resto de la gente de ese lugar.

Gary Taubes ha denunciado que el problema no es el azúcar que se toma con el café o la leche, sino el azúcar que tomamos sin saberlo, y que está añadido a muchísimos productos, sobre todo en especial a la comida procesada que se vende en los supermercados, a los refrescos y helados. Si miramos atentamente los componentes de cada envase, veremos que casi siempre añaden azúcar, aunque la comida sea salada, ¿por qué? pues porque el azúcar es un magnífico conservante y es muy barato, y es natural. Entonces ponen en los envases en grande SIN CONSERVANTES ARTIFICIALES, y los compramos tranquilos, cuando en realidad estamos ingiriendo cantidades de azúcar que se van acumulando en nuestro organismo a lo largo del día, causando lo que denomina SÍNDROME METABÓLICO.

Rosalyn Yalou, premio Nobel de 1977, y Solomon Berson  han concluido tras un estudio, que la obesidad se produce cuando hay en el cuerpo niveles excesivos de INSULINA, y esta hormona es importantísima para la formación de tejido adiposo en el cuerpo, es decir: grasa.

El mecanismo es el siguiente: Cuando ingerimos alimentos con alto índice glucémico, como el azúcar principalmente, pero también las patatas fritas, las harinas refinadas (pan, pastas, bollos, etc) el arroz descascarillado, y bebidas dulces como los refrescos, o  helados, estamos sobrecargando nuestro sistema digestivo de hidratos de carbono que se convierten rápidamente en glucosa. El páncreas segrega inmediatamente mucha insulina para compensar esta subida abrupta de glucosa en la sangre. La glucosa entra en las células (se alimentan de ella) pero llega un momento que ya no admiten más, y entonces la insulina la transforma en grasa que se acumula al principio en el abdomen, pero que poco a poco va repartiendo por todo el cuerpo.

Así se produce la obesidad. Pero…¿por qué es tan difícil perder peso cuando se está gordo? Sencillamente porque el azúcar es adictivo, es una DROGA. En el Connecticut College se ha realizado un experimento. Consistía en dar de comer a las ratas de laboratorio cocaína y azúcar. Primero se les proporcionó cocaína, para que sintieran sus efectos, y después se les suministro azúcar, más tarde se colocaron las dos sustancias a su alcance, y las ratas prefirieron comer azúcar despreciando la cocaína.

Si no lo creéis, probad a no comer nada dulce durante un mes. Os aseguro que va a ser muy difícil. Claro está que tenéis que procurar no tomar alimentos que la contengan como conservante o añadido para endulzar. Os aseguro que el dulce causa síndrome de abstinencia cuando se toma a diario y se deja de ingerir una temporada, pero notareis beneficios en vuestro organismo.

Es más, es corriente que la gente tenga el colesterol elevado incluso dejando de comer grasas saturadas, claro, es que el principal causante del exceso de colesterol es el azúcar de nuevo, los dulces y el azúcar oculto en las comidas procesadas.

Incluso existen personas obesas muy jóvenes, ya adolescentes incluso niños, que serán personas enfermas crónicas muy pronto si no dejan sus hábitos dañinos de comer y beber. Por ejemplo, las bebidas de cola llevan ingentes cantidades de azúcar porque uno de sus componentes es amargo y hay que enmascararlo. Una lata o botella de cola puede llevar hasta nueve o  diez o más cucharadas de azúcar.

Todavía hay más. La universidad de Harvard realizó el siglo pasado un estudio para averiguar las causas de las enfermedades cardiovasculares. La revista JAMA órgano oficial de los médicos estadounidenses, ha revelado que las industrias azucareras pagaron dinero para que las conclusiones del estudio, desviaran la atención de las causas hacia las grasas saturadas, obviando la responsabilidad aun mayor del azúcar.

Ello contribuyó a que durante décadas, e incluso hoy, la creencia de que son las grasas las culpables de casi todos los problemas de salud esté firmemente asentada en las mentes de las personas e incluso de muchos médicos, cuando la realidad que están descubriendo y tratando de divulgar muchos profesionales de la medicina, es que el azúcar es el principal responsable del aumento de la diabetes tipo 2, la obesidad y todo lo que conlleva para la salud, artrosis, problemas de corazón, envejecimiento prematuro, cáncer, accidentes cerebro-vasculares, etc.

En estos momentos hay una lucha sorda entre los médicos y científicos que instan al Estado a regular el añadido de azúcar a los alimentos, a promulgar un impuesto a las bebidas azucaradas y a realizar campañas informativas, y las poderosas industrias alimentarias y azucareras que ven peligrar sus beneficios.

El mundo actual ya no está regido totalmente por los Estados, ahora estamos en manos de las Corporaciones industriales y comerciales que manejan miles de millones de euros y pueden corromper y presionar a gobiernos y medios de comunicación para salvaguardar sus intereses aun a costa de la salud de las personas.

Haz una prueba, deja de tomar totalmente azúcar durante un mes (el chocolate también lleva) y verás.

NUESTRA RESPONSABILIDAD ANTE LA ENFERMEDAD ¿A VECES SOMO LOS PRINCIPALES CULPABLES DE ENFERMAR?

NUESTRA RESPONSABILIDAD ANTE LA ENFERMEDAD ¿A VECES SOMO LOS PRINCIPALES CULPABLES DE ENFERMAR?

Recientemente ha surgido esta escalofriante noticia, que ha pasado casi desapercibida en los grandes medios. Un estudios de la OMS (Organización Mundial de la Salud) señala que tenemos un 60% de probabilidades de morir por una enfermedad asociada al estilo de vida, es decir, con lo que comemos, bebemos, actividad física, emociones, tabaquismo y drogas.

De esta información se deriva que en las principales causas de muerte (patologías cardiovasculares y cáncer) un 60% depende de nosotros mismos, por lo que si cambiáramos de estilo de vida mediante el seguimiento de hábitos más saludables, prolongaríamos la vida de manera notable y reduciríamos el consumo de medicamentos.

Y ésto no es nada nuevo para los que estamos al corriente de las consecuencias del estilo de vida en la salud. Por ejemplo: hay una verdadera epidemia de obesidad y sobrepeso en niños, adolescentes y adultos. Esta epidemia tiene como consecuencia un aumento significativo de enfermedades como la diabetes tipo 2, exceso de colesterol y patologías cardiovasculares en personas cada vez más jóvenes. Sin embargo, los medios silencian estos problemas que ocasionan gastos insoportables a los sistemas de salud y que podrían solucionarse fácilmente con unas campañas de información a la población, sobre la manera de llevar una vida saludable.

Todos sabemos de la fuerza que ejerce la televisión en las personas cuando emite mensajes en algún sentido de manera periódica y repetitiva. Hoy también influyen mucho las redes sociales, y sería necesario que las autoridades sanitarias tomaran cartas en el asunto que empieza  a ser muy preocupante.

¿A quién no le interesa que se hagan estas campañas de estilo de vida saludable?

La publicidad es cara, pero mucho más nos cuesta a todos las medicinas que tienen que tomar aquellas personas que sufren problemas debido a su mala nutrición y sedentarismo.

Por ejemplo, se debería divulgar que las bebidas refrescantes contienen ingentes cantidades de azúcar, que existen algunos alimentos con alto índice glucémico como las patatas, el pan, la pasta y el arroz blanco o descascarillado ( el que tomamos normalmente) y que al ingerir todo esto la glucosa (azúcar en sangre) tiene unas subidas tremendas en el organismo en poco tiempo. Que esos picos de azúcar producen un síndrome llamado “resistencia a la insulina” lo que motiva que el organismo la almacene en forma de grasa aumentando la obesidad.

Tampoco sabe casi nadie que no se deben mezclar al comer, proteínas con hidratos de carbono, por ejemplo, nunca se debería comer carne, huevos o pescado con patatas fritas o con pan o pasta, y que las proteínas deberían ingerirse siempre con verduras, lo que facilitaría su digestión, y evitaría los picos de glucosa.

Por no hablar de las drogas, el tabaco y el alcohol.En realidad, el tabaco y el alcohol también son drogas, y además duras, ya que “enganchan” más que las llamadas drogas ilegales y producen mucho más daño a la humanidad que éstas.

Tengamos cuidado con lo que tomamos y cómo lo hacemos, y por supuesto hagamos ejercicio, aunque sean andar. La combinación de comida basura, sedentarismo, tabaco y alcohol es la senda perfecta para una vida corta.

¿ES TAN MALO EL COLESTEROL COMO LO PINTAN?

¿ES TAN MALO EL COLESTEROL COMO LO PINTAN?

El llamado “exceso de colesterol” o colesterolemia se ha convertido en una verdadera plaga en España y todo el mundo occidental e industrial. Rara es la persona que al llegar a los 50 años no tiene más de “200” medida tope a partir de la cual los protocolos sanitarios obligan al médico a recetar inmediatamente “estatinas” principio activo que se presenta en las farmacias con diferentes nombres comerciales, y que puede ocasionar un sin fin de efectos secundarios nocivos. Realmente si se lee el prospecto que viene con las pastillas, muchas personas no se las tomarían.

Es tal la epidemia que este medicamento se ha convertido en uno de los más vendidos. Pero…¿por qué se recetan estas peligrosas pastillas para bajar el denostado colesterol?

Hace años, se realizó un simposium médico internacional donde se recomendaron los niveles a partir de los cuales, el colesterol podía empezar a ser peligroso para la salud.

En aquel momento se estimó que este nivel era de 300 mg/dl ( 300 miligramos por decilitro de sangre) y a partir de ahí, era peligroso. Pero casi nadie llegaba a ese nivel y la industria farmacéutica no vendía estatinas.

Entonces se volvió a convocar una nueva reunión de “sabios” para estimar de nuevo el nivel saludable de colesterol… y curiosamente se bajó de golpe a 200 mg/dl. ¡Eureka! a partir de ese momento, millones de personas sobrepasaron esa medida en todo el mundo y se empezaron a vender estatinas como si fueran pan calentito y barato.

Se magnificaron los daños del colesterol y poco menos que se convirtió en el asesino más buscado del planeta. También la industria alimentaria se ha beneficiado de esta nueva medida lanzando al mercado productos que anuncia bajadas de colesterol consumiéndolos a diario, ¡una bicoca! Es tal la psicosis desatada que la gente habla en la calle del colesterol como si fuera parte de la familia y se comparan sus niveles como si se tratara de un campeonato de salto de altura.

Sin embargo, los últimos estudios realizados por eminentes cardiólogos, después de años de experiencia con sus pacientes, revelan que el nivel de colesterol total no es tan malo hasta los 300 mg/dl, si no van aparejados otros factores agravantes como el tabaco, la obesidad y la diabetes. Al contrario, nuestro sistema nervioso necesita colesterol para su buen funcionamiento, nuestras neuronas cerebrales son puro colesterol y lo usan para renovarse, incluso se ha asociado el bajo nivel de colesterol con el Alzheimer.

También se ha demostrado que las principales causas del aumento insano del colesterol total, aparte de causas fundamentalmente genéticas, son la mala alimentación y la falta de ejercicio. Mucha gente cree que evitando las grasas saturadas baja su colesterol, pero mantienen el consumo de dulces, pastas, bollería y pan hecho con harinas refinadas, en definitiva, alimentos de alto índice glucémico como las patatas, el arroz descascarillado (el que tomamos normalmente) el azúcar blanco y los refrescos enlatados o embotellados. Un gran error, pues se ha constatado que un consumo excesivo de estos alimentos provoca diabetes y colesterol alto, aunque no se consuman muchas grasas saturadas.

En definitiva, si tienes el colesterol total alto (más de 200) no te inquietes si no llegas a 300. Procura consumir más frutas y verduras, menos refrescos (si es posible ninguno) endulza con estevia, come pan integral, arroz integral, pocas patatas, deja de fumar o fuma mucho menos, bebe poco, una copa de vino al día como mucho, y haz ejercicio, al menos andar media hora diaria a paso ligero. Y no nos olvidemos de las legumbres, los frutos secos sin sal y de comer menos fritos y más alimentos al horno, vapor o plancha.

Con todo ello lograrás rebajar tu colesterol y mantenerlo por debajo de los 300, y no te apures si te mantienes en algo más de 200, siempre que no tengas obesidad, pero con esta dieta será imposible que engordes, te mantendrás bien. Un último consejo, baja el consumo de sal poco a poco y no lo notarás, pero estarás más sano, y cuando la uses, que sea sal marina no refinada, es mucho mejor.

 

¿QUIERES REDUCIR TU RIESGO DE SUFRIR UN INFARTO, UN ICTUS, DIABETES O INCLUSO UN CÁNCER?

¿QUIERES REDUCIR TU RIESGO DE SUFRIR UN INFARTO, UN ICTUS, DIABETES O INCLUSO UN CÁNCER?

Recientes estudios realizados con miles de pacientes han arrojado una información muy reveladora que podría evitar miles de muertes prematuras si el gran público siguiera las recomendaciones, muy sencillas , en alimentación.

Se sabe que las principales causas de muerte prematura (se considera muerte prematura cuando una persona fallece antes de los 80 años) se deben en primer lugar a las enfermedades llamadas cerebro-cardio-vasculares, como los ictus, los aneurismas y los infartos (la diabetes tipo 2 es uno de los factores que más contribuye a su desencadenamiento)

La segunda causa de muerte prematura es el cáncer en todas sus manifestaciones.

Pues bien, en todas estos trastornos existe un factor de primer orden que contribuye a agravar e incluso a provocarlas: el tipo de alimentación que realizamos a diario.

Vivimos en una época donde en los supermercados se ofrecen toda clase de alimentos procesados, ya listos para comer, envasados primorósamente para atraer al consumidor. Sin embargo, los estudios sanitarios recomiendan que nos alejemos de estos productos tan cómodos pero tan insanos de consumir a diario.

Para reducir la incidencia de todas estas enfermedades bastaría con seguir unas reglas muy sencillas que evitarían la muerte de miles de personas antes de que llegue su hora con la edad y la vejez, y son las siguientes:

Eliminar TOTALMENTE el consumo de bebidas azucaradas, tipo refrescos (colas, zumos industriales, etc)

Reducir el consumo de SAL. Como máximo en total una cucharadita de café al día. Hay que tener en cuenta que algunos alimentos procesados ya llevan sal añadida. Cuanto menos sal mejor.

Eliminar TOTALMENTE, la carne roja PROCESADA, es decir, aquella que venga con aditivos empaquetada en envases, conservas o picada o lista para comer. Está llena de aditivos peligrosos.

Comer como MÁXIMO unos 100 gramos de carne roja a la semana, sin procesar. Del filete a la plancha y a la mesa.

Comer abundante fruta y verduras, unos 300 gramos de frutas y unos 400 de verduras diarios

Comer un puñado de frutos secos (nueces, almendras, avellanas) al día, crudos y sin sal.

Tomar Omega 3 a diario consumiendo pescado azul pequeño (sardina, boquerón, jurel, caballa) o complementos de aceite de salmón, de borraja, lino o krill, unos 125 miligramos diarios.

Consumir al menos dos veces a la semana legumbres, alubias,lentejas y garbanzos.

Eliminar las grasas saturadas animales y consumir aceite de oliva preferiblemente virgen extra, o en su lugar de girasol.

Bajar o eliminar el consumo de HARINAS REFINADAS, y sustituirlas por harinas integrales.

Reducir el consumo de azúcar blanco al mínimo posible y de pasteles y tartas. Endulzar con estevia.

Dejar de fumar totalmente y reducir el consumo de alcohol a una copa de vino tinto al día en las comidas.

Siguiendo estas sencillas reglas, y caminando media hora diaria, se puede reducir el peligro de sufrir una de estas enfermedades que hoy son epidemia en nuestra sociedad, en un 45 % o incluso más en algunos casos. Si eres una persona fumadora, bebedora, con sobrepeso (barriga) haces poco ejercicio, y comes mucha comida preparada, bebes refrescos, comes dulces y te gustan las comidas saladas, eres una persona con muchas papeletas para tener una de estas enfermedades. ¿Quieres seguir así?

 

 

¿SOMOS ESCLAVOS DE LA MEDICINA ACTUAL?

¿SOMOS ESCLAVOS DE LA MEDICINA ACTUAL?

Como os comenté en mi muro de Facebook ayer, un familiar cercano mio ha fallecido repentinamente al ser tratada con quimioterapia. No estaba grave, el médico especialista (oncóloga en este caso) solo le advirtió que se le caería el pelo y se sentiría un poco molesta  un tiempo, pero que le precribía esa quimio porque el pequeño tumor que había aparecido en su hígado, no remitía con el tratamiento más suave que estaba tomando durante varios meses.

En ningún momento le advirtió que su enfermedad estaba en un estadio avanzado y que podía morir en breve tiempo, ni a ella ni a sus familiares más directos (marido, hijas)

Tampoco le advirtió de los graves efectos secundarios que podrían sobrevenir con aquella quimio “un poco más fuerte”.

Como una oveja al matadero, se encaminó a su primera sesión después de la cual se sintió fatal. A la semana siguiente le correspondía la segunda, y apenas sin fuerzas se sometió a ella docilmente. Nadie la observó ni le preguntaron cómo estaba ni le hicieron análisis para comprobar su estado general antes de meterle en las venas aquel tóxico.

Cuando llegó a casa después de la sesión, se sintió muy mal y perdió el sentido entrando en coma. Inmediatamente fue trasladada al hospital donde ya nada pudieron hacer por ella, muriendo al día siguiente.

Nadie ha pedido disculpas. La única explicación que dio otro médico (no su oncóloga) es que ya estaba muy grave y la muerte era inminente.Yo me pregunto…si era tan grave e inminente ¿para qué le pusieron aquella quimioterapia? ¿Por qué no informaron a la paciente o a sus familiares de que estaba tan grave? ¿Es que no tenían derecho a saberlo?

¿O es que juegan con nosotros como si fueramos conejillos de índias y nos someten a tratamientos con nuevas drogas para probar sus efectos, sin consultarnos?

Recuerdo una historia que leí hace tiempo…en la antigua Roma, cuando un médico iba a reconocer a los enfermos de una casa rica, atendía a los pacientes y les daba toda clase de explicaciones acerca de su enfermedad, gravedad y tratamiento. Luego vivitaba a los esclavos de la casa (entonces era normal tener esclavos) y reconocía a los que mostraban alguna dolencia, pero no hablaba con ellos, no les explicaba nada, simplemente les recetaba un tratamiento y se marchaba. Los esclavos no se merecían un trato humano, eran en palabras de aquella época “muebles y cosas que hablan”

¿Somos cosas que hablan, esclavos modernos para los médicos del sistema nacional de salud? Los médicos mismos ya no tienen libertad para prescribir el tratamiento que ellos crean adecuado a cada enfermo. Ahora son funcionarios que se limitan a aplicar protocolos, y ¡ay! de ellos si no lo hacen. Cada dolencia tiene un protocolo de actuación y si a un paciente ese protocolo no le va bien, pues se fastidia y en paz, es un número en una estadística, un valor residual que apenas importa si muere.

Cada vez, se alzan más vocen en contra del protocolo de intervención en el cáncer. La radioterapia y la quimioterapia no han demostrado curar el cáncer, quien diga lo contrario miente. Si acaso han logrado prolongar la vida algunos dias o semanas, pero muy deteriorada. Y esto no lo digo yo que no soy médico, sino doctores e investigadores que valientemente rompen la ley del silencio impuesta por los grandes laboratorios farmacéuticos que son los que en última instancia controlan los protocolos de actuación y ganan enormes sumas de dinero con cada tratamiento de cáncer.

Ya hay muchos médicos, incluso oncólogos que cuando se descubren un cáncer, renuncian a la quimio y la radioterapia y buscan de tapadillo otros tratamientos alternativos.

En próximos blogs os hablaré de esta especie de mafia farmacéutica que nos impone medicamentos que nos pueden matar o producirnos enfermedades crónicas que tratan con nuevos medicamentos. Nos tienen que exprimir hasta la última gota.

Si alguna vez te diagnostican un cáncer (Dios no lo quiera) no te sometas docilmente a la quimio y la radioterapia. Pregunta, inquiere, pide nuevas opiniones. ¿Sabes que para que el cáncer prospere el organismo tiene que estar ácido? ¿Y que en un organismo alcalino no puede crecer? Te va la vida en ello.