¿PERO…HAY HOMBRES MALTRATADOS?

¿PERO…HAY HOMBRES MALTRATADOS?

Cada vez que escribo algo en contra de la violencia de género a propósito del asesinato de una mujer a manos de su pareja, surgen algunas voces de hombres que me indican la necesidad de decir algo también sobre los hombres maltratados por las mujeres.

Y lamentablemente existen, incluso todos los años hay alguno asesinado, aunque desde luego no son tantos como las mujeres. La prensa apenas se hace eco de algún caso, y en la televisión no existen, lo cual es bastante injusto.

La cuestión es…¿por qué un hombre maltrata o asesina? ¿Tiene los mismos motivos desencadenantes que una mujer cuando ésta lo hace también?

Pues no, no tienen los mismos motivos, al menos en la mayoría de los casos. Generalmente el hombre maltrata o asesina a su pareja por celos, posesión, machismo, despecho y sentido de superioridad y propiedad sobre la mujer.

Por contra, las mujeres maltratan al hombre de otra manera, ya que son físicamente más débiles y por lo tanto, salvo muy escasas excepciones de hombres enclenques y mujeres fornidas, recurren a métodos más sibilinos, solapados, maliciosos que van socavando la autoestima y paz del infortunado.

Tampoco los métodos de matar son los mismos. El hombre por ser más musculoso, recurre a la fuerza bruta y suele golpear, apuñalar o disparar. La mujer recurre al veneno o aprovecha un descuido o el sueño de su víctima para perpetrar la agresión.

Los motivos de las mujeres suelen ser algo distintos a los del hombre. Aunque también pueden aparecer los celos o el miedo al abandono, priman la necesidad de acabar con la relación para sentirse libre y empezar una nueva vida

Los motivos económicos podrían tener peso en ambos casos, aunque el hombre puede matar o agredir más por impulso, llevado por las emociones del momento, pero puede existir previamente un cálculo frío de las consecuencias económicas de una separación o divorcio.

En las mujeres maltratadoras o asesinas, el cálculo económico suele estar muy presente, sobre todo cuando se emparejan con un hombre con la previsión de sacarle todo el dinero que puedan y dejarlo “seco” y abandonado en cuanto vean que no pueden conseguir más.

Otra tipología de mujer maltratadora es aquella que quiere imponerse al hombre desde el principio, controlando sus ingresos y gastos, mostrándose extremadamente celosa y desconfiada y haciendo de la vida del varón un auténtico infierno, llegando a la agresión puntual mediante arañazos, tirones de pelo o golpes. Generalmente se trata de hombres de buen carácter, respetuosos con las mujeres que sienten vergüenza y no se atreven a denunciar, ni contestan a la agresión, limitándose a defenderse y evitar el mayor daño posible. En este caso suele decirse que la mujer “lleva los pantalones”.

Otro tipo de maltrato se produce cuando la mujer denuncia falsamente a su pareja como venganza por celos o para conseguir ayudas. Afortunadamente parece que las denuncias falsas solo son un pequeño porcentaje de las que se producen, y existen medios para comprobar la veracidad, aunque no siempre se consigue. Yo creo que las mujeres que denuncian en falso hacen un daño terrible a todas, pues dan pábulo a los que gritan que la mayoría de las denuncias son inventadas y a que la ley favorece descaradamente a las mujeres y perjudica a los hombres, a pesar de que la Constitución proclama la igualdad ante los tribunales.

En definitiva, y aunque existen hombres maltratados e incluso algunos son asesinados, no puede compararse en cantidad ni en motivos, con el maltrato hacia las mujeres. Éstas son asesinadas y golpeadas simplemente por ser mujeres y más débiles físicamente, por machismo puro y duro heredado de nuestra cultura judeo-cristiana, porque se las considera seres inferiores y propiedad del hombre.

Los hombres son maltratados  por despecho, celos, motivos económicos, ansias de libertad o ira, pero no por ser considerados inferiores, esa es la enorme y principal diferencia. Si conseguimos que los varones consideren iguales a ellos a las mujeres en deberes y derechos, se acabarán los crímenes “porque es mía”, aunque siempre existirán asesinatos por otros motivos, desgraciadamente.

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