NUESTRA RESPONSABILIDAD ANTE LA ENFERMEDAD ¿A VECES SOMO LOS PRINCIPALES CULPABLES DE ENFERMAR?

NUESTRA RESPONSABILIDAD ANTE LA ENFERMEDAD ¿A VECES SOMO LOS PRINCIPALES CULPABLES DE ENFERMAR?

Recientemente ha surgido esta escalofriante noticia, que ha pasado casi desapercibida en los grandes medios. Un estudios de la OMS (Organización Mundial de la Salud) señala que tenemos un 60% de probabilidades de morir por una enfermedad asociada al estilo de vida, es decir, con lo que comemos, bebemos, actividad física, emociones, tabaquismo y drogas.

De esta información se deriva que en las principales causas de muerte (patologías cardiovasculares y cáncer) un 60% depende de nosotros mismos, por lo que si cambiáramos de estilo de vida mediante el seguimiento de hábitos más saludables, prolongaríamos la vida de manera notable y reduciríamos el consumo de medicamentos.

Y ésto no es nada nuevo para los que estamos al corriente de las consecuencias del estilo de vida en la salud. Por ejemplo: hay una verdadera epidemia de obesidad y sobrepeso en niños, adolescentes y adultos. Esta epidemia tiene como consecuencia un aumento significativo de enfermedades como la diabetes tipo 2, exceso de colesterol y patologías cardiovasculares en personas cada vez más jóvenes. Sin embargo, los medios silencian estos problemas que ocasionan gastos insoportables a los sistemas de salud y que podrían solucionarse fácilmente con unas campañas de información a la población, sobre la manera de llevar una vida saludable.

Todos sabemos de la fuerza que ejerce la televisión en las personas cuando emite mensajes en algún sentido de manera periódica y repetitiva. Hoy también influyen mucho las redes sociales, y sería necesario que las autoridades sanitarias tomaran cartas en el asunto que empieza  a ser muy preocupante.

¿A quién no le interesa que se hagan estas campañas de estilo de vida saludable?

La publicidad es cara, pero mucho más nos cuesta a todos las medicinas que tienen que tomar aquellas personas que sufren problemas debido a su mala nutrición y sedentarismo.

Por ejemplo, se debería divulgar que las bebidas refrescantes contienen ingentes cantidades de azúcar, que existen algunos alimentos con alto índice glucémico como las patatas, el pan, la pasta y el arroz blanco o descascarillado ( el que tomamos normalmente) y que al ingerir todo esto la glucosa (azúcar en sangre) tiene unas subidas tremendas en el organismo en poco tiempo. Que esos picos de azúcar producen un síndrome llamado “resistencia a la insulina” lo que motiva que el organismo la almacene en forma de grasa aumentando la obesidad.

Tampoco sabe casi nadie que no se deben mezclar al comer, proteínas con hidratos de carbono, por ejemplo, nunca se debería comer carne, huevos o pescado con patatas fritas o con pan o pasta, y que las proteínas deberían ingerirse siempre con verduras, lo que facilitaría su digestión, y evitaría los picos de glucosa.

Por no hablar de las drogas, el tabaco y el alcohol.En realidad, el tabaco y el alcohol también son drogas, y además duras, ya que “enganchan” más que las llamadas drogas ilegales y producen mucho más daño a la humanidad que éstas.

Tengamos cuidado con lo que tomamos y cómo lo hacemos, y por supuesto hagamos ejercicio, aunque sean andar. La combinación de comida basura, sedentarismo, tabaco y alcohol es la senda perfecta para una vida corta.

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¿QUIERES REDUCIR TU RIESGO DE SUFRIR UN INFARTO, UN ICTUS, DIABETES O INCLUSO UN CÁNCER?

¿QUIERES REDUCIR TU RIESGO DE SUFRIR UN INFARTO, UN ICTUS, DIABETES O INCLUSO UN CÁNCER?

Recientes estudios realizados con miles de pacientes han arrojado una información muy reveladora que podría evitar miles de muertes prematuras si el gran público siguiera las recomendaciones, muy sencillas , en alimentación.

Se sabe que las principales causas de muerte prematura (se considera muerte prematura cuando una persona fallece antes de los 80 años) se deben en primer lugar a las enfermedades llamadas cerebro-cardio-vasculares, como los ictus, los aneurismas y los infartos (la diabetes tipo 2 es uno de los factores que más contribuye a su desencadenamiento)

La segunda causa de muerte prematura es el cáncer en todas sus manifestaciones.

Pues bien, en todas estos trastornos existe un factor de primer orden que contribuye a agravar e incluso a provocarlas: el tipo de alimentación que realizamos a diario.

Vivimos en una época donde en los supermercados se ofrecen toda clase de alimentos procesados, ya listos para comer, envasados primorósamente para atraer al consumidor. Sin embargo, los estudios sanitarios recomiendan que nos alejemos de estos productos tan cómodos pero tan insanos de consumir a diario.

Para reducir la incidencia de todas estas enfermedades bastaría con seguir unas reglas muy sencillas que evitarían la muerte de miles de personas antes de que llegue su hora con la edad y la vejez, y son las siguientes:

Eliminar TOTALMENTE el consumo de bebidas azucaradas, tipo refrescos (colas, zumos industriales, etc)

Reducir el consumo de SAL. Como máximo en total una cucharadita de café al día. Hay que tener en cuenta que algunos alimentos procesados ya llevan sal añadida. Cuanto menos sal mejor.

Eliminar TOTALMENTE, la carne roja PROCESADA, es decir, aquella que venga con aditivos empaquetada en envases, conservas o picada o lista para comer. Está llena de aditivos peligrosos.

Comer como MÁXIMO unos 100 gramos de carne roja a la semana, sin procesar. Del filete a la plancha y a la mesa.

Comer abundante fruta y verduras, unos 300 gramos de frutas y unos 400 de verduras diarios

Comer un puñado de frutos secos (nueces, almendras, avellanas) al día, crudos y sin sal.

Tomar Omega 3 a diario consumiendo pescado azul pequeño (sardina, boquerón, jurel, caballa) o complementos de aceite de salmón, de borraja, lino o krill, unos 125 miligramos diarios.

Consumir al menos dos veces a la semana legumbres, alubias,lentejas y garbanzos.

Eliminar las grasas saturadas animales y consumir aceite de oliva preferiblemente virgen extra, o en su lugar de girasol.

Bajar o eliminar el consumo de HARINAS REFINADAS, y sustituirlas por harinas integrales.

Reducir el consumo de azúcar blanco al mínimo posible y de pasteles y tartas. Endulzar con estevia.

Dejar de fumar totalmente y reducir el consumo de alcohol a una copa de vino tinto al día en las comidas.

Siguiendo estas sencillas reglas, y caminando media hora diaria, se puede reducir el peligro de sufrir una de estas enfermedades que hoy son epidemia en nuestra sociedad, en un 45 % o incluso más en algunos casos. Si eres una persona fumadora, bebedora, con sobrepeso (barriga) haces poco ejercicio, y comes mucha comida preparada, bebes refrescos, comes dulces y te gustan las comidas saladas, eres una persona con muchas papeletas para tener una de estas enfermedades. ¿Quieres seguir así?