CÓMO INFLUYE NUESTRA INFANCIA EN LA VIDA ADULTA

CÓMO INFLUYE NUESTRA INFANCIA EN LA VIDA ADULTA

Diariamente, cuando somos adultos, tomamos decisiones que a veces nos perjudican y después cuando reflexionamos, no sabemos muy bien porqué las hemos tomado. Pero nunca se nos ocurre mirar hacia nuestro pasado, a nuestra infancia.

Muchos rasgos de nuestra personalidad, el que seamos atrevidos/as, alegres, tristes, valientes, cobardes, tímidos/as, etc, provienen de nuestra infancia, de cómo nos trataron nuestros padres, qué es lo que nos decían, si nos dieron cariño o solo órdenes, si tuvimos una educación rígida o demasiado permisiva, de nuestras primeras lecturas, de nuestros maestros y familiares, de los primeros pasos en la religión, etc.

Todo lo que nos ocurre hasta los seis años queda grabado en nuestro cerebro, en nuestro subconsciente como si fuera un programa en el disco duro de un ordenador. Estos programas están ahí, larvados, durmiendo pero listos para ser activados en cualquier momento dependiendo de las circunstancias de nuestra vida. Y cuando se activan, influyen de forma determinante en la toma de decisiones aunque nos nos demos cuenta.

¿Y por qué ocurre esta grabación de programas en nuestro subconsciente infantil? Pues depende del estado de actividad en el que se encuentra nuestro cerebro en esa edad. Mediante el electroencefalograma se han detectado ondas que emite el cerebro humano dependiendo del estado de vigilia o alerta en el que estámos. Cuando dormimos emitimos ondas DELTA, que son precisamente las ondas que emite el cerebro de un niño hasta los 2 años aproximadamente. Es decir, que hasta esa edad, los niños viven esencialmente dormidos, aunque estén “despiertos” y anden, miren o interaccionen con los padres. En realidad viven como entre sueños. Desde los 2 a los 6 años, emiten ondas THETA que son las ondas que emitimos los adultos cuando estamos medio dormidos o imaginamos escenarios y acciones. Es dedir, que los niños de esa edad viven en un mundo donde la imaginación y los sueños se confunden con la realidad, por eso es fácil que digan que han visto hadas, gnomos o cualquier ente fantástico. Y es a esta edad, cuando todo lo que dicen los adultos, principalmente los padres, queda grabado en su cerebro de manera indeleble.

Desde los 6 a los 12 años emiten ondas ALFA, que son las emitidas en un estado de conciencia calmada en los adultos y a partir de los 12 años ya pueden emitir ondas GAMMA que son las que indican un máximo de alerta y rendimiento cerebral. Los adultos podemos emitir todas las ondas dependiendo de nuestro estado de vigilia o de sueño.

¡Cuidado con lo que se habla o se dice a los niños o niñas hasta los seis o siete años!

En todo caso, reforcemos su autoestima y su capacidad de superar dificultades, nunca les menospreciemos o les insultemos.

Gracias y hasta la próxima.

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