¿CÓMO ES O DEBERÍA SER DIOS SI EXISTIESE? Parte 3ª y última

¿CÓMO ES O DEBERÍA SER DIOS SI EXISTIESE? Parte 3ª y última

En los dos artículos anteriores sobre este delicado tema (recordemos que por opinar sobre Dios han sido asesinadas brutalmente de una u otra manera, cientos de miles de personas a lo largo de la historia) hemos visto cómo fue surgiendo la idea de un solo Dios a partir de los mitos existentes en los albores de la civilización.

La creencia dominante en nuestra parte del mundo es el Cristianismo. Y hoy días es la religión más extendida entre la gente de todo el mundo, aunque se encuentre fragmentada en cientos de sectas que se autoproclaman verdaderas y se autoexcluyen mutuamente.

Sobre la figura de Dios, se han escrito ríos de tinta, montañas de libros y mares de sangre derramada en ejecuciones y guerras en su nombre. Incluso existe una disciplina especializada en el estudio de Dios, la Teología (del griego Teos que significa dios, y deriva del nombre del dios-padre del Olimpo, Zeus)

Los teólogos de diferentes iglesias y tendencias no han dudado en pontificar sobre los atributos de Dios, y sobre sus escritos y afirmaciones, se han hecho cruentas guerras de religión, y torturas y ejecuciones durante cientos de años, a pobres personas que opinaban de otra manera.

En lo esencial, los teólogos cristianos coincidían y coinciden en que Dios es amor, que el Cristianismo tiene como fundamento el mandato de Jesús “Ama a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a ti mismo”, incluso “amar a los enemigos y poner la otra mejilla cuando te abofetean”. Aun más, condena el simple insulto.

Sin embargo, el Cristianismo ha derramado más sangre que todas las demás religiones juntas en toda su historia. ¿Por qué? ¿Cómo una religión  fundamentada esencialmente en el amor al prójimo pudo llegar a tal aberración y retorcimiento de su doctrina primaria?

La tremenda incongruencia entre el mensaje de Jesús y la realidad de la historia del Cristianismo se ha producido por tres causas principales:

1ª) La fundamentación del Cristianismo en la Biblia judía, es decir, en el llamado Antiguo Testamento, donde la figura de Dios-Padre es revelada como un juez severo capaz de ordenar incluso el genocidio y asesinato de aquellos que se oponen a sus designios.

2ª) La doctrina del Infierno eterno, que es totalmente ajena al judaísmo y a las enseñanzas de Jesús. El Infierno (infernum en latín es lugar inferior o subterráneo) deriva del Hades griego mitológico y de la influencia de esta cultura en las nacientes iglesias cristianas de los primeros siglos.

3ª) Las necesidades políticas y militares de las naciones y la ambición de sus gobernantes que no podían tolerar que una religión totalmente pacifista y altruista dominara al pueblo y al ejército.

Por una parte, el haberse acogido al Antiguo testamento como palabra inspirada por Dios mismo, indicaba que el hacer la guerra a los opositores a la fe y matarlos, era algo lícito.

Por otra parte la posibilidad de condenación del alma al tormento eterno, reducía la importancia de la vida terrenal a casi nada. ¿Qué importaban unos años en esta vida cuando podía aguardarte toda una eternidad de sufrimiento atroz sin esperanzas? Con este razonamiento era lícito matar a todos aquellos que pudieran pervertir al cristiano y alejarlo de la futura gloria tras la vida, aunque ésta fuera miserable y oprimida por los poderosos.

Y como final, las esencias amorosas y altruistas del Cristianismo primitivo e incipiente, fueron debidamente reducidas a un mensaje secundario apenas sin importancia, asequible solo a los santos. El cristiano normal debía ser una persona dispuesta a participar en la defensa del estado a costa de morir o matar, ya que al ser la nación “cristiana”, luchar por defenderla o por conquistar a los “infieles” o “herejes” era obrar la voluntad de Dios.

Naturalmente, las jerarquías eclesiásticas se arrogaron el título de interpretes de la voluntad divina. En Roma, el Papa se convirtió en el faro doctrinal de la Iglesia Católica, dominante en Occidente, mientras en el este de Europa y Asia Menor se destacó la figura del Patriarca de Bizancio, que luego tras ser conquistada por los turcos musulmanes, se repartió entre los patriarcas de las diversas naciones (Grecia, Rusia, Rumanía, etc)

Todas estas autoridades eclesiásticas eran los guardianes de la ortodoxia, y sus decretos movilizaban, apoyaban y desencadenaban guerras y matanzas en el nombre de Dios.

La aberración suprema llegó cuando los mismos cristianos se enfrentaron unos contra otros aunque fueran creyentes de la misma iglesia. Católicos contra católicos, protestantes contra protestantes. ¿Cómo era lícito matarse entre ellos contraviniendo las enseñanzas fundamentales de Jesús?

Simplemente primero se toleró y justificó la guerra y la muerte de los no cristianos, luego pasar al enfrentamiento entre los propios creyentes ya fue mucho más fácil.

Por el advenimiento de las naciones. Cuando se rompió el imperio romano, surgieron reinos locales que configuraron más o menos las naciones que conocemos hoy. Estos reyes tenían ambiciones de conquista. Pero…¿por qué los obispos y el mismo Papa no condenaron estas guerras entre cristianos?

Porque el concepto de Dios había sido adulterado y el clero, enriquecido y corrompido por el poder y el dinero, apoyaba a los reyes y gobiernos. Aun más cuando surgió el nacionalismo. Por ejemplo, en la primera y segunda guerra mundiales, lucharon naciones nominalmente cristianas entre sí. Hitler era católico bautizado aunque no practicante, y ordenó la invasión de Polonia, nación de abrumadora mayoría católica. Muchos soldados alemanes eran también católicos. Incluso los obispos católicos alemanes llegaron a bendecir las tropas y en ellas figuraban capellanes castrenses que atendían las necesidades espirituales de los soldados. Nadie se opuso a la guerra por temor a ser declarados traidores. Ni el Papa, se atrevió a condenar la invasión y excomulgar a Hitler por su ataque a un pueblo católico.

La excomunión de Hitler hubiera supuesto un mazazo a las ambiciones de este personaje, que no hubiera podido castigar a la mitad del pueblo alemán que era católico. Pero el Papa no lo hizo aduciendo que sería perjudicial para los católicos alemanes.

La doctrina de la Iglesia era que primero estaba el deber patriótico. Era normal ver al clero mezclado con los ejércitos de cada parte, administrando los sacramentos a los moribundos, pero ninguno se oponía a la matanza en nombre de la Patria.

Los poderes del mundo habían logrado que el Cristianismo abdicara de sus principales postulados, y lo habían convertido en un cascarón vacío por dentro aunque por fuera mostraba una liturgia y unas catedrales esplendorosas.

¿Es Dios así? ¿Un jerarca dispuesto a eliminar a todo aquel que se oponga a sus designios? ¿ Un verdugo que se complace en atormentar eternamente a los pecadores? ¿O es el padre amoroso y paciente de la parábola de “El Hijo Pródigo”?

¿Es Dios masculino? ¿O hay en Él algo de femenino? ¿Acaso no es ni masculino ni femenino, pero la cultura patriarcal nos lo ha mostrado como un hombre, relegando a la mujer como un ser de segunda categoría?

Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo siglo que traerá muchos cambios, pero sobre todo, una elevación de la conciencia humana. Los seres humanos siempre hemos concebido a Dios en relación a nuestro nivel de conciencia.

Esperemos que Dios esté siempre por encima de nuestros conceptos. Jesús ya lo dijo en pocas palabras “Dios es Amor” y si es Amor, con mayúsculas, ya tenemos la seguridad de que todo lo que se ha dicho y escrito sobre Él, se queda corto en cuanto a lo que nos ama, pero nos respeta y nos deja a nuestro propio albedrío. En nuestras manos está ejercitar esa libertad para el amor o para el odio.

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¿COMO ES O DEBERÍA SER DIOS, SI EXISTE? (Parte 2ª)

¿COMO ES O DEBERÍA SER DIOS, SI EXISTE? (Parte 2ª)

En el artículo anterior, ya vimos de dónde procedía el Dios de la Biblia, YHWH, el Ser revelado a los hebreos por Moisés en el monte Sinaí.

Los expertos que han estudiado detalladamente el Pentateuco o cinco primeros libros que se atribuyen a este mítico personaje, concluyen que es imposible que escribiera los referidos libros, pues contienen multitud de estilos diferentes. Con seguridad son escritos inspirados en leyendas sumerias y pergeñados por diferentes personas en varias épocas.

La existencia de la figura de Moisés es cuestionada por los estudiosos, ya que su historia, incluída la epopeya de su nacimiento y abandono en el Nilo flotando en una cesta, está copiada de la leyenda del creador del primer imperio Acadio, Sargón, del cual se dijo que había sido arrojado al rio Eúfrates en una cesta de cañas por su madre y encontrado por una princesa. ¿Os suena de algo? Solo que la leyenda de Sargón es mucho más antigua que la de Moisés.

Tampoco en la multitud de inscripciones que se encuentran en Egipto, hay una sola mención a la esclavitud de los hebreos y su salida triunfal después de las plagas. Nada.

Figuras relevantes del judaismo mundial como Sigmund Freud, teorizó que en realidad los hebreos eran egipcios exiliados cuando la revolución religiosa monoteista de Akhenatón en la 18 dinastía, unos 1800 años antes de Cristo, fracasó.

Estos egipcios (según Freud) habrían emigrado a Canaan huyendo de la persecución religiosa de los adeptos a la antigua religión politeista, y llevaron consigo el fuerte sentimiento monoteista.

El caso es que como hemos visto en el anterior artículo, el Dios de la Biblia, o Antiguo Testamento, aparece como un Dios vengativo e iracundo, inflexible en sus castigos que incluían las matanzas de todos aquellos que se oponían a la conquista de Canaán por los hebreos.

No cabe duda de que todo el llamado Antiguo Testamento y la promesa “divina” de entregarles una tierra fértil, es una leyenda construida para justificar el glorioso origen y designios del llamado Pueblo de Israel.

Lo más interesante es que los nombres que abundan entre los hebreos, incluido el de Israel, derivan del nombre de un dios cananeo llamado “EL”, patriarca de dioses y padre de Baal ( que significa el Señor) que era el dios más importante adorado en la región hasta el triunfo del monoteismo israelita.

Recordemos los nombres de Gabriel, Rafael, Daniel, etc, todos ellos termina con el nombre del dios cananeo “EL”, y es porque realmente hubo una fusión entre las creencias primigenias hebreas con las influencias cananeas.

Pero surgió la figura de Jesús de Nazaret, al que se le atribuyó ser Hijo de YHWH y al mismo tiempo, Dios consubstancial (de la misma naturaleza)  al Padre, junto con el Espíritu Santo, formando una Trinidad de un solo Dios en tres Personas. Algo complicado de entender pero que aceptan casi todas las iglesias cristianas del mundo.

¿Cómo llegó a ser Jesús el Dios por excelencia del Cristianismo, relegando a su Padre a ser una figura imaginada como un anciano venerable que ha delegado todo el poder en su Hijo? (recordemos la leyenda del dios “El” y su hijo Baal)

La fe en Jesús de Nazaret, llamado también Jesucristo, surje a partir de los escritos denominados “Evangelios”, que significan “Buena Noticia”, los cuales se escribieron al menos el primero de ellos, unos 100 años después de la muerte de Jesús.

Los Evangelios, no fueron escritos por testigos directos de su vida, es decir, por sus apóstoles, salvo tal vez el de San Mateo que es el único que se escribió originalmente en arameo (un dialecto del hebreo) Los otros tres se escribieron en griego y por terceras personas que solo tenían referencias de lo acontecido, por eso hay contradicciones de fechas y lugares entre ellos.

Adicionalmente, se sabe que existían, en los primero siglos del cristianismo, multitud de “Evangelios” que recogian los hechos y palabras de Jesús. Pero todos ellos fueron declarados “apócrifos”, es decir, falsos o sin valor doctrinal.

En los cuatro Evangelios, elegidos por el concilio de Nicea, presidido por el emperador Constantino, el cual no era cristiano sino adepto de Mitra (luego veremos cómo influyo ésto en el cristianismo naciente) la figura de Jesús se adapta a los versículos del Antiguo Testamento, interpretando éstos como una promesa de Mesías al sojuzgado pueblo judío.

Recordemos que los hebreos sufrieron durante su historia multitud de invasiones: Asirios, Babilonios, Griegos y Romanos. Éstos fueron los últimos ocupantes del país, y durante esa época de la ocupación romana nació y murió Jesús.

El pueblo judío esperaba un Mesías, que significa Ungido, es decir líder o rey liberador (los reyes hebreos tenían que ser ungidos por el Sumo Sacerdote o profeta destacado) los cuales eran confirmados con una unción de aceite de oliva bendecido en la cabeza.

Los judíos esperaban a un guerrero, un hombre decidido y valeroso, gran estratega que uniera al pueblo y derrotara a los romanos expulsándolos del país para siempre.

Pero el líder que surgió entre ellos fue un místico. Jesús predicaba mansedumbre, paz y amor, y se desvinculaba de la política. Lo más importante es que describía a Dios, a YHWH no como un patriarca colérico, sino como un padre amoroso y paciente dispuesto a perdonar. Fue una auténtica revolución que le granjeó muchos enemigos entre los creyentes ortodoxos del judaísmo.

Aunque el pueblo llano (según los Evangelios) lo seguía y admiraba por sus continuos y fantásticos milagros, la élite gobernante judía lo odiaba y, defraudada por el mensaje de paz y amor incluso hacia los enemigos, le condenó a a muerte por la blasfemia de insinuar que era el Hijo de YHWH, aunque nunca lo afirmó rotúndamente en público.

Siempre según los Evangelios oficiales de la Iglesia naciente, Jesús fue crucificado, aunque el castigo que se aplicaba a los blasfemos era normalmente otro, se les inmovilizaba y se les introducía una soga ardiendo por la boca hasta la muerte.

El suplicio de crucifixión era romano y se aplicaba a los esclavos fugitivos, ladrones y asesinos. Siguiendo a los Evangelios, al tercer día Jesús resucitó y salió de su tumba milagrosamente para después “ascender” a los Cielos y sentarse a la derecha del Padre  para la eternidad, desde donde vendrá algún día a juzgar a vivos y muertos, es decir, a toda la Humanidad desde el primer hombre y mujer hasta el último.

Según la Igllesia, los réprobos irán al fuego eterno (un castigo cruel y desproporcionado) y los rectos iran a la Gloria eterna junto a Dios.

Sobre esta historia se ha construido una religión llamada Cristianismo por la traducción al griego de la palabra judía Mesías, ésto es, Cristo. Es interesante que el nombre de referencia de una religión que surgió en Judea, derive de una palabra griega, pero es que el griego era entonces la lengua internacional culta del mundo romano y heleno desde Persia hasta Britania y todo el norte de África, incluido el Oriente Medio.

Sin embargo, el llamado Cristianismo es sospechoso de haber sido infiltrado por ideas ya pre-existentes siglos atrás. por ejemplo, Jesús nace en una cueva o pesebre de una madre Virgen y ocurren prodigios en su nacimiento, tiene doce discípulos, lucha contra el mal, es ejecutado y resucita al tercer día en Primavera.

Ya existían mitologías paganas que describían al hijo de algún dios, que era asesinado y resucitaba a los tres dias o en Primavera coincidiendo con el renacimiento de la Naturaleza. Por ejemplo los dioses Atis, Sabacio, Adonis, Dionisos y Mitra. Pero el más interesante es Mitra por su similitud al Cristianismo, y recordemos que era la fe de Constantino, todopoderoso emperador romano bajo cuyo mandato se legalizó el Cristianismo y se concluyó la divinidad de Jesús, igual a YHWH, algo que muchos cristianos de la época rechazaban y hoy no creen los judíos.

Mitra, un dios iraniano de aproximadamente 600 años antes de Cristo, guarda curiosas similitudes con el nacimiento, vida y muerte de Jesús e incluso con las ceremonias de su Iglesia.

Mitra era según su mitología, hijo del dios del bien Aura Mazda, en oposición al dios del mal Arhiman (¿Os recuerda a YHWH y Lucifer?) Mitra nació en una cueva o roca, rodeado de un buey y una mula un 25 de Diciembre (!!!!!!) fue adorado por pastores y magos, predicó junto a doce discípulos y murió asesinado, resucitando a los tres días. ¿Increíble? Visitad en Internet o comprad libros sobre Mitra, aunque no hay muchos, porque todo lo que podía dañar al cristianismo fue destruido.

Los templos de Mitra eran subterráneos (se dice que en lo profundo del Vaticano hay un templo de Mitra) en memoria de la gruta donde nació el dios. En la entrada había una pila con agua bendita y la ceremonia principal era comer un pan bendecido como si fuera el cuerpo del dios. ¿Os recuerda algo? Mitra era el dios del sol, y su día de fiesta era el Domingo, mientras que el día de fiesta de los primeros cristianos era el sábado. Pero más tarde, el emperador ordenó cambiar la fiesta cristiana al domingo, llamado “día del sol”. En latín se llamó “Día del Señor” ( Señor es Dominus,  y de esta palabra latina se deriva Domingo) pero en inglés sigue llamándose “Día del sol” o Sunday.

También la fiesta del nacimiento de Cristo ( no se sabe exactamente cuando nació) se instauró el 25 de Diciembre, que era el mismo día del nacimiento del dios Mitra. Todo ello contribuyó a que los devotos de Mitra pudieran cambiar su fe por la de Jesucristo, ya que la semejanza entre ambos personajes era cada vez mayor. Incluso el mitraismo habla de un Juicio Final, donde toda la Humanidad será juzgada por el dios, y los réprobos enviados a un Infierno, pero no un Infierno eterno, sino por un tiempo de penitencia proporcional a los pecados de cada uno, tras el cual todos entrarían en la gloria de Aura Mazda.

Tal era la semejanza entre ambas religiones, que un autor cristiano del siglo VI dijo que el diablo, sabiendo que iba a nacer Jesucristo, construyó siglos antes una religión parecida para desprestigiar la  verdadera que vendría siglos después. Como vemos, una excusa pueril.

La verdad que pudo ocurrir probablemente es que Constantino, devoto de Mitra, al igual que la mayoría de las legiones del ejército, influyó determinantemente para que la nueva religión cristiana que empezaba a nacer en su imperio, tuviera una parte importante de mitraismo, de manera que pudiera ser aceptada fácilmente por sus súbditos. En pocas palabras, transformó a Mitra en Jesús y a Jesús en Mitra, empleando y mezclando ambas mitologías.

Los obispos cristianos del siglo IV pactaron estas modificaciones, ya que desde ese momento contaban con la protección del estado y el reconocimiento como magistrados del imperio, con buenos sueldos y criados, palacios y prerrogativas casi de príncipes, aparte de que se reconocía a Jesús como Dios nada menos, algo que hasta entonces era discutido y no aceptado sobre todo por los cristianos de procedencia judía.

Muchos obispos, entre ellos Arrio, se negaron a aceptar estas imposiciones, formando lo que se llamó Arrianismo, que fue proclamada herejia por no reconocer la consubstancialidad entre el Padre y el Hijo, y Dios a los dos por igual.

El Arrianismo perduró hasta después de la desaparición del Imperio Romano de Occidente, pero finalmente fue desapareciendo. A partir del concilio  e Nicea, pocos cambios hubo en el Cristianismo, salvo el Cisma de Oriente con la separación de la Iglesia Ortodoxa que no reconoce al Papa como autoridad máxima y Vicario de Cristo, y el Cisma de Occidente con la aparición del protestantismo debido a la reforma de Lutero.

En resumen, las principales religiones del mundo podríamos definirlas así. El Cristianismo, el Islam, El Hinduismo, el Budismo y el Judaismo. Otras con menos fieles son el Sintoismo japones y el Animismo de los pueblos indígenas primitivos.

De todas ellas, tres pertenecen a un tronco común y derivan unas de otras. El Judaísmo dio origen al Cristianismo y de estas dos nació el Islamismo. Las tres coinciden en que hay un solo Dios (aunque el Cristianismo dice que son tres personas en un solo Dios) mientras que Judaísmo e Islamismo mantienen que Dios es UNO e indivisible sin hijos ni esposas, y por supuesto masculino. El Cristianismo también defiende la masculinidad sin dudas de Dios, aunque el Catolicismo y la Iglesia Ortodoxa hayan incorporado la figura de la Virgen, la madre terrenal de Jesús, elevada a la categoría casi de diosa, pues se le honra en los altares bajo miles de advocaciones, y realmente al pueblo llano le cuesta diferenciar el tipo de culto que se le ofrece como distinto al que se rinde a Dios.

El Hinduismo es la religión predominante en la India. Aunque tiende a presentar un dios supremo Brahmán, permite la existencia de muchos dioses menores, aunque los tres principales o Trimurti (Trinidad) son Brahmá, Visnú y Shiva. Todos ellos tienen esposas, diosas como Khali o Parvati. El Hinduismo es permisivo y tolera el culto a diversos dioses y diosecillos ya que  asume que todo el mundo no tiene la suficiente formación intelectual y espiritual como para entender la existencia de un ser superior supremo.

Del Hinduismo nació el Budismo. fundado por Gautama en el siglo VI antes de Cristo. En realidad el budismo no tiene dios alguno, ya que aunque intuye la existencia de un posible ente supremo, no lo cree necesario, pues su esencia es la búsqueda de la iluminación personal y el abandono de maya, o ilusión de este mundo para encontrar la divinidad que anida en el alma humana.

El Sintoismo es la religion ancestral del Japón, y cree en dioses y diosas, por ejemplo la diosa principal es Amaterasu o la diosa del sol. Venera los espíritus de la naturaleza.

Los chinos tienen multiud de diosecillos a los que llaman “el Cielo” que se adapta a cada manifestación de la vida, la fortuna, el amor, la buena suerte, etc.

El animismo es el culto a los espíritus de la naturaleza, un árbol una piedra, un animal o un río pueden tener espíritu e influir en la suerte de los humanos.

El mensaje principal de las religiones más importantes es que debemos seguir los designios de Dios que ha plasmado en libros sagrados (la Torá, la Biblia, el Corán, los Vedas, etc) y los consejos de sus representantes, los sacerdotes, mulhás, imanes, pastores, reverendos… o de lo contrario seremos castigados al morir, ya que el ser humano consta de al menos dos entidades, el cuerpo y el espíritu que se libera al morir. Este espíritu puede sufrir o gozar en la otra vida o reencarnarse, según su karma (balance de acciones buenas y malas) en una vida más o menos buena en el futuro.

En definitiva, la humanidad en su mayor parte tiene en general, fe en un dios o dioses que al final de nuestra vida nos darán premio o castigo, como si fuéramos niños juzgados por sus padres. Y en realidad éste es el modelo que se ha tomado para definir a Dios, un Padre severo capaz de castigar con tormentos eternos a sus hijos díscolos.

Cuando era estudiante de bachiller, en clase de religión (católica) le pregunté al sacerdote que nos la impartía, que si dos seres que se amaban, uno iba al infierno y el otro al cielo, el que iba al la Gloria sufriría viendo que su esposo o esposa, hijo o hija amados serían atormentados con fuego para siempre jamás.

El sacerdote me miró sorprendido y me respondió: “No sufrirán por la suerte de sus seres queridos porque comprenderán que se merecen el castigo” Pero yo no estaba de acuerdo. En primer lugar me era difícil entender que un Dios que predicaba el amor a los enemigos fuera capaz de tener unas cámaras de tormento eternas. Y por otro lado no podía comprender cómo si viera a mis hijas condenadas a esas cámaras horrendas, entendiera que se merecían el castigo y sería muy feliz en el Cielo, pensando que mis hijas se quemaban atrozmente para siempre, a no ser que me borraran la memoria o me drogaran.

Por lo tanto, mi conclusión fue que realmente no podía existir esa condena eterna, que era una invención de los religiosos y autoridades para tener sujeto al pueblo a sus leyes muchas veces injustas. pero entonces… ¿cómo debería ser Dios si es que realmente existe?

Lo veremos en el próximo artículo

 

 

¿CÓMO ES O DEBERÍA SER DIOS SI EXISTE? (Parte 1ª)

¿CÓMO ES O DEBERÍA SER DIOS SI EXISTE? (Parte 1ª)

En pasados artículos, he comentado la extraña y maravillosa aparición de la molécula del ADN en nuestro querido planeta Tierra. Ha sido gracias a esta complicada estructura molecular, que (y está de acuerdo la Ciencia) debido a su particularidad de que puede dividirse en dos, replicándose a sí misma, y produciendo mutaciones, que los científicos llaman aleatorias, pero que podrían estar programadas, la vida ha conseguido evolucionar desde los seres unicelulares hasta el ser humano actual.

Los “creacionistas” afirman, siguiendo las enseñanzas de la Biblia, que un Ser Superior al que llaman Dios, por su propia voluntad, creó de la nada el universo, la Tierra, y sobre ella, las plantas, los animales y finalmente la especie humana, en una primera pareja.

La Ciencia duda de esta historia, aduciendo que el registro paleontológico y arqueológico muestra  una constante evolución y cambio en los seres vivos que han poblado este planeta. Evolución perfectamente contrastada mediante los registros fósiles encontrados por todas partes y que nos muestran una “historia” del desarrollo vital hasta nuestros días. No obstante existen lagunas, como el paso de unas especies a otras. Los registros muestran cómo desaparecen en un estrato rocoso y de repente aparecen nuevas en otro más tardío.

Por último, los “creacionistas” han ido adaptando su fe a los nuevos descubrimientos científicos, apoderándose de un concepto nuevo traído por la informática: la “programación”.

Hoy sabemos que un programa informático puede desarrollarse a lo largo del tiempo, de forma que vayan apareciendo nuevos eventos en una computadora. Pero naturalmente, necesita de un programador.

Pues bien, los nuevos creacionistas, valiéndose de la propia Ciencia, postulan que de la “nada”, Dios hizo aparecer el Universo, con una programación definida: desarrollarse a lo largo de los miles de millones de años para llegar a su culminación con el nacimiento del ser humano autorreflexivo sobre el planeta Tierra.

Por otro lado, la Ciencia no se explica cómo entre miles de millones de probabilidades, se formó el ADN. Lo remiten a la “casualidad” por otra parte totalmente imposible.

Durante siglos, y desde que el ser humano tiene autoconciencia, ha tratado de explicar el fenómeno del nacimiento y la muerte. Las religiones y la Filosofía han querido paliar esa tremenda incógnita mediante explicaciones al respecto.

Las religiones se remiten a unos seres superiores (los dioses) y más cercanamente a un solo Dios, desde que apareció el monoteismo. Pero…¿tienen razón las religiones?

El primer monoteista conocido fue el faraón egipcio Akhenatón, que vivió hace unos 3.400 años. Posteriormente y aunque no se conoce la fecha exacta por tratarse de personajes semi-míticos, una tribu de nómadas llamados “hebreos” comenzaron a destacar a un dios sobre los demás, al que llamaron en un principio “el dios de nuestros padres”

Pero no fue hasta que Moisés (según la Biblia) pactó directamente con este Ser, que dijo llamarse de una forma misteriosa “Yo soy el que soy” que se escribe en letras hebreas YHWH (se escribía solo con mayúsculas) y que se ha traducido por Yahweh, que el pueblo hebreo conoció las intenciones y mandatos de este Dios que les entregó todo un código de normas de conducta. Naturalmente todo este relato  no tiene fundamento histórico contrastado, a pesar de todas las películas de Holliwood que lo presentan como algo verdaderamente ocurrido en el tiempo.

Estudiando este Dios bíblico a la luz de la psicología actual descubrimos varias cosas.

En primer lugar YHWH es considerado un Dios varón, no hay ni por asomo nada en Él femenino. Es más, el pacto mediante el cual reconocerá a su “pueblo” se realiza mediante la ablación del prepucio masculino, es decir, tiene que haber derramamiento de sangre y una marca en la carne. Este método nos retrotrae a los sacrificios de sangre que se hacían a los dioses de los pueblos de los alrededores.

Para “reconocer” a sus seguidores, YHWH tiene que recurrir a una marca indeleble como la que se hacía a los esclavos en muchas naciones de aquella época. Es como si no pudiera reconocer fácilmente a sus fieles sin esa marca o si el pacto no fuera válido sin la efusión de sangre que se produce al cortar el trozo de carne.

Por otro lado, es revelador que YHWH es un Dios hecho a la medida de aquel pueblo nómada y fuertemente patriarcal, donde la mujer se limitaba a ser madre, engendrar hijos preferentemente varones que cuidaran del ganado, y cuidar la casa.

Las mujeres eran reconocidas por YHWH solo por la unión que tenían con sus maridos, padres o hermanos, nunca por sí solas como hembras. Es más, en los diez mandamientos principales entregados (siempre según la Biblia a Moisés) se evidencia que van dirigidos a los varones, y en la única referencia a las mujeres que existe, se las compara con la casa o el asno, es decir con propiedades del hombre. Está claro que no podía esperarse otro tipo de Dios de un pueblo fuertemente patriarcal, que hoy traduciríamos por “machista extremo”.

Entre las muchas normas “dictadas” por YHWH que conforman la llamada “Ley Mosáica” figuran reglas estrictas del tratamiento que ha de darse a las mujeres cuando tienen la menstruación, yel  postparto. Se las trata de “impuras” y “contaminantes”, cuando ahora sabemos que son procesos totalmente naturales. Las prohibiciones llegaban al extremo de condenar a muerte a los que vulneraran alguna de estas normas, por ejemplo el mantener relaciones sexuales durante la menstruación.

Adecuadamente, YHWH no tiene esposa ni hijos, es un Dios único y solitario, aunque acompañado, eso sí, por una innumerable corte de seres angélicos,  también considerados masculinos (Miguel, Gabriel, etc)  En las mentes de los hebreos, y hoy de los judíos, que siguen creyendo en YHWH, no hay duda alguna de que se trata de un varón, es decir que pertenece al género masculino.

A pesar de toda esta carga de incongruencias, todavía existen millones de personas que creen en este Dios y en que creó el Universo y a la especie humana, por lo tanto, ya está todo explicado, así como la preponderancia y superioridad del hombre sobre la mujer.

Existen pruebas de que las tribus hebreas, que en un principio eran nómadas, fueron entrando poco a poco en territorio de Canaán, una franja de tierra pegada al Mediterráneo oriental y el río Jordán, más o menos lo que hoy es Israel, Palestina, Líbano y Gaza.

En aquellos tiempos, estas tierras estaban habitadas por pueblos de diversas procedencia, entre ellos, fenicios, filisteos, jebuseos, sirios, etc. Entre estos pueblos existían diversas creencias en dioses múltiples, aunque el principal y padre de todos ellos era uno llamado precisamente el PADRE, y cuyo nombre era “EL” Es casualidad que este nombre coincide con el artículo “el” castellano o el pronombre “él”, lo que da pie a confusiones al nombrar a este dios.

“EL”, se consideraba un patriarca ya retirado, que había dejado a sus hijos, especialmente a BAAL, el gobierno del mundo. Por si no lo sabiais Baal significa “el Señor” y era el más venerado de Canaán.

Es posible (muchos historiadores lo afirman) que los hebreos tomaran el modelo del dios “EL” para su propio Dios, y que luego conforme iban aumentando en número y teniendo ambiciones de constituirse en nación y en ocupantes y conquistadores de aquellas tierras, construyeran toda la mitología bíblica para tener un pasado glorioso y un mandato divino para legitimar su conquista de Canaán.

YHWH a lo largo de la Biblia, y hasta el advenimiento de Jesús, se muestra como un Dios colérico, vengativo, estricto y exigente, acorde con los déspotas y gobernantes que ocupaban por entonces los gobiernos de esa parte de la humanidad. Más bien parece un rey absoluto que exije adoración y pleitesía sin resquicios entre sus fieles, que no duda en infringir crueles castigos y justifica el genocidio y la masacre de mujeres y niños, e incluso a veces del ganado, cuando autoriza o manda conquistar ciudades “No dejéis a uno con vida” “Pasadlos a todos, (incluidos los niños y mujers) por la espada”

Tengamos en cuenta que aquellas acciones eran muy normales entre los pueblos en guerra de aquella época. YHWH o los que escribieron la Biblia, actúa como uno de ellos.

Este Dios, es en realidad el que sigue colmando las esperanzas de todos los creyentes Judíos, Cristianos y Musulmanes, aunque los cristianos han “desviado” su fe a la figura más humana de Jesucristo, el cual, según los Evangelios, hablaba de un Padre mucho más misericordioso que la Biblia hebrea.

Pero debemos hacer un ejercicio de razonamiento, y a la luz de la conciencia global de la humanidad actual, reflexionemos sobre cómo debería ser un Dios concordante con los avances sociales, al menos de los países occidentales democráticos.

Pero eso lo dejaremos para el próximo artículo. Hasta pronto

 

 

 

EL MISTERIO DEL ADN

EL MISTERIO DEL ADN

Todos los científicos concuerdan en que el Universo, ese infinito espacio casi vacío en el que “flotan” miles de millones de estrellas, planetas y otros cuerpos siderales, nació hace unos 14.000 millones de años, y surgió de la nada (probablemente de otra dimensión) mediante una explosión de partículas llamado Big Bang (en inglés Gran Explosión)

En el instante de su nacimiento, el calor y la presión eran infinitas, pero conforme se fue expandiendo, se iba enfriando y permitiendo la formación de los átomos, la base de la materia.

Hubo irregularidades en esa explosión y expansión, les llaman “fluctuacione cuánticas”, y es gracias a esas fluctuaciones, que se empezaron a formar cúmulos de átomos y materia que junto con la gravedad, permitieron la formación de las primeras estrellas.

Las estrellas, nuestro sol es una de ellas, tienen una vida limitada, pues se alimentan de los átomos de hidrógeno que contiene su masa. Son como bombas gigantescas de hidrógeno, pero a pesar de su tamaño, algún día se agotan y dependiendo de su masa, pueden sufrir dos eventos: Si son muy grandes, explotan en un suceso llamado “Super Nova” y lanzando sus restos  en derredor.

Si son relativamente pequeñas, primero se expanden convirtiéndose en “gigantes rojas” como le ocurrirá a nuestro sol, y después se contraen hasta convertirse en enanas o incluso colapsarse en un “agujero negro”

De los restos de la explosión de una Super Nova, nacen los planetas, cometas, asteroides, y demás cuerpos espaciales. Nuestro sol por ejemplo, está formado de los restos de una Super Nova, y los planetas (incluídos la Tierra) también.

Por qué se encendió el sol y los planetas se quedaron “apagados”?. Pues debido a la gravedad. Si la masa de materia que emana de una Super Nova, se fragmenta en pequeños cúmulos , la gravedad es leve y sus átomos no alcanzan la temperatura necesaria para producirse la fusión de los núcleos. Pero si uno de los fragmentos es lo suficientemente grande, la gravedad hace que sus átomos se contraigan y al aumentar la presión, aumenta la temperatura. Cuanto más masa, más gravedad se genera y más presión y más temperatura. Entonces la masa se “enciende” como un sol y su tamaño genera también una poderosa gravedad que atrapa al resto de materia emanado de la Super NOva, formando un “Sistema Solar” como el nuestro.

Todo ello mediante el transcurso de millones de años, naturalmente. Las masas de los planetas como la Tierra, se van enfriando lentamente hasta constituir una corteza sólida, y los cometas y asteroides van añadiendo elementos químicos, como el agua, que en realidad es una combinación de hidrógeno y oxígeno.

Recordemos que el hidrógeno es el elemento químico más sencillo y por lo tanto fue el primer en formarse y es el más abundante en el Universo.

Llegamos entonces a la cuestión que nos importa en este artículo: ¿Cómo llegó a formarse el ADN?

Stephen Hawking, uno de las mentes más reconocidas en el mundo, descubridor de los “agujeros negros”, dice que las leyes físicas del Universo son tan precisas, que si hubiera  habido una infinitesimal variación en una de ellas, al comienzo de la expansión del Big Bang, el cosmos tal y como lo conocemos no existiría, y por lo tanto, tampoco nosotros.

Preguntado sobre si el cree en un “Programador” que iniciara el proceso de la formación del Universo con un propósito específico de que apareciera la especie humana, contestó que es una pregunta irrelevante, puesto que pensamos en ello porque estamos aquí gracias a esas leyes universales, pero que podría no haber sido así, es decir, que abría la puerta a la “causalidad” pero sin cerrarla del todo a la existencia de una programación intencionada.

Pero las matemáticas apoyan sin dudar la idea de que existe una intencionalidad en la formación de nuestro universo, pues las probabilidades de que este Cosmos se formara con esas leyes tan precisas y de que con el paso de los millones y millones de años, apareciera no solo la vida, sino también un ser reflexivo sobre su propia existencia y la del Universo, es imposible. Y sin embargo, estamos aquí, pensando sobre ello.

Algunos científicos han propuesto atrevidamente, que este Universo  lleva el desarrollo de la vida implícito, y que el ADN pudo haber llegado a La Tierra en un cometa o asteroide.

El misterio sigue en pie. Efectivamente nadie sabe cómo ni por qué la vida surgió en nuestro planeta, aunque es posible que en todos los ambientes donde se dan ciertas condiciones, surja el ADN, simplemente porque está preparado para ello.

Las religiones lo simplifican diciendo que todo es obra de “Dios”…pero… que significa ese concepto de “Dios” ¿lo conocemos bien, o solo es un término que por estar tan usado y asumido ya ni nos ponemos a reflexionar sobre Él”

Atent@s al próximo artículo sobre “Dios”.